Paz fronteriza

Los acuerdos de paz definitivos que se vienen cumpliendo entre el gobierno de la república de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC, implica también una mayor garantía de seguridad para nuestras poblaciones fronterizas que limitan con el país vecino que, como sabemos, en épocas no muy pasadas sembraron temor.
Si bien la paz fue firmada ya, existe un proceso que lo va legitimando como que el 1 de setiembre estarán lanzando públicamente el nuevo movimiento político, será en la Plaza Bolívar, en la ciudad de Bogotá. Así buscan trazar los lineamientos para conformar su partido político y los candidatos que afrontarán las futuras elecciones, liderado por Julián Gallo, alias “Carlos Antonio Lozada”.
Este proceso es importantísimo para el pueblo colombiano y nosotros como uno de sus vecinos más cercanos por la amplia frontera que nos une también lo sentimos así. Ha sido un camino muy difícil. Y están en una etapa donde los acuerdos se van consolidando.
Esto mismo que pasa en Colombia cuan vital es que pasara en otros lugares del mundo, en el mismo Venezuela que lo tenemos todos cerca y está inmersa en una crisis que desató la violencia entre conciudadanos, teniendo a gobernantes en el poder que muestran incapacidad de revertir la grave situación a favor de la gobernabilidad con paz social.
Y en este tema de la paz social, en nuestro país se viene destacando los últimos avances en la labor de pacificación del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro, más conocido como VRAEM, en la región Ayacucho. Aunque el ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Jorge Montoya, que también resalta lo que viene ocurriendo, recomendó tomar medidas con cautela.
En esta línea de cautela, mejor dicho de prevención, en nuestra región Loreto cada vez es más fuerte el rumor a modo de comentarios, que nos encaminamos a ser el “nuevo Vraem” del país, pero, estas alertas solamente están en un nivel de inteligencia policial y militar, mas no se estaría encarando con el rigor que se necesita para revertir situaciones muy peligrosas.
Si bien están en ejecución proyectos alternativos en cuanto a cultivos y otros proyectos de desarrollo, no terminarían por dar en el punto de satisfacción para prevenir que nos convirtiéramos en una zona “liberada” de la presencia del Estado para dar pase a la producción ilegal de cultivos como la hoja de coca. De hecho ya existen plantaciones y es lo que reporta la policía antidroga como resultado de sus operativos. Más, no sabemos, solo rumores.