Por: Luís Roldán Ríos Córdova rioscordova2010@hotmail.com.
Voy a partir de lo siguiente: Ya van a ser 40 años que el Perú está viviendo del petróleo de Loreto y acá seguimos igual o peor, han lotizado y concesionado nuestros bosques, el problema de contaminación de nuestros ríos no les interesa, nuestro aislamiento tampoco, menos les va a interesar la situación siquiera humana de nuestros indígenas.
El amor a la patria o patriotismo va naciendo de la diferencia y la competencia entre una y otra individualidad asentados en un territorio que se aprende a amar y que se debe amar, pero cuando la capital domina sin amor por el todo, se convierte en imperialismo.
El dominio imperialista surge cuando la región más fuerte va apoderándose del más débil por las armas o a través de sus propias autoridades como lo han vivido cada quien en su época los pueblos sometidos por el imperio egipcio, incaico, romano o español, y ahora Loreto en manos de Lima haciendo el papel de Perú, dominio territorial colonialista que ha venido disfrazado de patria, nación o país peruano cuyo centralismo -según nosotros los inocentes- mantiene a Loreto en permanente atraso y pobreza. [En realidad a todas las provincias «alejadas» del país (Lima) le ocurre igual]
La idea es que LAS COLONIAS NO DEBEN PROSPERAR O SUPERAR A LOS IMPERIOS, por eso se consolida mediante el apoderamiento cultural para luego avasallarlo económicamente, para ello sutilmente se hace amar sirviéndose de su música, su baile, su moda, su deporte, su comida hasta que el sometido llega a menospreciar sus propios recursos, su deporte, su música, su comida, sus costumbres, etc. lo que en buena cuenta significa que se ha apoderado de la conciencia y con ella materializa la toma del poder total sobre el dominado al punto de que hasta para cortar un árbol (en nuestro caso) tenemos que pedir permiso a Lima, mientras ellos lotizan y negocian libremente nuestro territorio. El imperialismo limeño viene disfrazado de «U», de «Alianza, de huaynos y marineras, de ceviche, de rojo y blanco y de Santa Rosita. El amor a la patria es de un sólo sentido, de nosotros hacia ellos, Lima y la costa se desarrollan y crecen, se modernizan y avanzan, mientras lotiza y entrega nuestro territorio sin amor por nosotros como patria, pero por amor debemos aplaudirlos con orgullo desde nuestra pobreza.
Este colonialismo se diferencia con el español sólo en el contraste de época y sistemas económicos. Como el amor es ciego, no vemos que el otrora avasallamiento de España sobre el Perú es el mismo de Perú sobre Loreto. No sería de extrañar que esa ceguera nos conduzca a comprar leña de la costa, no estamos lejos: muebles de madera ya los compramos, culantro y lechuga también.
No podemos negociar nuestro bosque, oxígeno, agua o petróleo como nosotros quisiéramos, no somos dueños de nada porque no tenemos poder sobre nuestro territorio, somos propiedad del Perú (Lima). No podemos comprar del extranjero lo que nos conviene a mejores precios, Lima no quiere (como el aceite, cemento y otros).
No es casualidad la turba de barristas loretanos que van tras de Alianza Lima, la «U», Cristal festejando el triunfo sobre el equipo local. No es casualidad que preferimos cervezas limeñas y no la que se produce aquí. No es casualidad que consumamos papa, culantro, lechuga y tomate limeño, frutas y verduras y cuanto producto hoy es «INDISPENSABLE» en la cocina loretana para lo cual nos han trabajado a través de la conciencia para ser absolutamente dependientes de todo lo que produce Lima, la costa, como si antes de ellos nunca nos hubiéramos alimentado bien. ¿Tú crees que todo esto es pura casualidad?
El sometimiento cultural nos ha convertido en limeño-dependientes para construir, comer, vestirnos, para todo, hasta para pensar.
Y AHORA….¿QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS?… ¡YO…EL AMOR AL PERÚ!
Ya lo dijo Hernando de Soto, Loreto seguirá siendo el nuevo mendigo sentado en un banco de oro porque ustedes no tienen el poder legal sobre nada, todo lo tiene Lima, mientras Lima a nombre de ser peruanos sea dueño de Loreto siempre vivirán en la pobreza. Nada es de ustedes. Remarcó. Claro, seguiremos implorando mendrugos a nuestro amo el Perú en la creencia de que vivimos un centralismo olvidadizo o indiferente. El «centralismo» no se acuerda de nosotros, pero no se olvida de nuestras riquezas que por amor al Perú dejamos que nos saqueen y nos contaminen, limitándonos sólo a darle un jaloncito de la manga para que voltee a mirarnos y nos eche un centavo al momento de pasar delante de nosotros llevándose todo, quedando para Loreto sólo el orgullo de ser peruanos.
Cierta ocasión que hacía pedidos a un vendedor limeño, le dije que estaba trayendo aceite brasilero, más barato. Me respondió con tono de patrón diciéndome que no deberíamos hacer eso porque tenemos que salvar al Perú. La respuesta me salió impulsivamente: ¿Y quién le salva a Loreto? Nos han convertido a nombre de ser peruanos en sus esclavos consumidores. Versión moderna del monopolio español.
Indiscutiblemente los únicos que podemos defendernos desde el presidente del Gobierno Regional hasta el más humilde de los loretanos somos nosotros mismos. No lo vamos a hacer desde el Congreso solamente, explicaciones huelgan. Ellos siempre serán enmudecidos por el peso de los intereses del imperialismo. Lograrán algunas pequeñeces siempre que no toque los intereses limeños.
Lo que nos queda es unir fuerzas: congresistas, Gobierno Regional, Gobiernos locales y pueblo, sin demostrar sumisión ni rendir pleitesías al imperialismo, suspendiendo hasta nuevo aviso las frases: Te amo Perú, mí querido Perú, abanderamientos, izamientos y desfiles resignados que constituyen inequívocos indicadores de cuánto y hasta cuándo pueden manejarnos y disponer de nosotros.
No olvidemos que el poder económico y político, legalizado por el Sistema Jurídico lo tiene Lima, lo que en la práctica constituye un privilegio de poder y el que tiene el poder legal es el dueño y manda. El dueño que manda sólo nos da migajas cada vez que le entra un atisbo de misericordia para alargar la esperanza. Dime loretano, ¿No ocurre esto con nosotros? ¿Exagero? ¿Jurarías que estoy equivocado? Demuéstramelo.
Ya lo dijo Hernando de Soto sin querer queriendo en el estadio Max Augustin. «Ustedes tienen lo que el mundo necesita, pero Lima tiene el poder sobre ustedes y goza de los privilegios de ese poder, lo que tienen que hacer es quitarlo para salir de la pobreza y eso no lo van a conseguir por las buenas». Se dio cuenta lo que estaba diciendo y no quiso ahondar en el asunto.
Sé que me estoy alejando del premio Nobel de la Paz, pero no nos vamos a reivindicar con demostraciones amorosas y todo por un «pequeño» detalle: NADIE PIERDE SUS PRIVILEGIOS POR LAS BUENAS. Si esto es así. ¿Qué nos queda?… ¿Morir de amor? ¡Atashay hom…! ¿Dónde está ese loretano que aún conoce la hoja de bijau, que ha andado en la tahuampa, se ha caído en la cocha y le ha picado el shiroshiro?…





