Las horas previas al reciente domingo 19 de junio de 2022, el calendario nos señalaba que era el tercer domingo de este mes que se eligió para resaltar el trabajo familiar de los padres, llamados también papás, papis, papito; y cuanta palabra de cariño se vaya sumando.
Antes del domingo señalado estuvimos recordando todo lo bueno de nuestros padres con visitas a los campos santos y con oraciones para los que se encuentran lejos o haya partido a la eternidad, dejando su legado de buenas acciones.
Generalmente y es la idea de resaltar lo positivo de los padres, de los que asumen su responsabilidad desde antes del nacimiento de un hijo, siendo lo más importante que cada vez más, los tercer domingo de cada mes se vuelven festivos.
Antes no se observaba la gran cantidad de adornos de todos los tamaños y de variadas decoraciones que se ofrecían en la venta ambulatoria, en las tiendas de vitrinas, y un innumerable llamado de emprendedoras que hacían sus anuncios de los hermosos regalitos inspirados en papá.
Pasada la euforia del tercer domingo de junio, estamos en el marco de la fiesta del padre que representa este mes de junio, y también del padre de corazón que se ha animado a dar lo mejor de sí a quién o quienes han pasado a ser sus hijos por ese enorme sentimiento que, da paso a la certeza de la frase que padre no solo es el bilógico, sino, quien en el proceso de crianza lo hace con amor y mucha responsabilidad.
Así como otras fechas que nos recuerdan la gran labor de padres, de madres, y de otras figuras que nos hacen la vida más linda y esperanzadora, debemos de tener en cuenta que no solamente es un día, que el año tienes 365 amaneceres, atardeceres y anocheceres, los cuales representan la existencia y que la misma debe estar caracterizada de entrega a los seres amados, de perdón, de tolerancia, de solidaridad, de esfuerzos; vale decir en 24 horas sin perder la esencia, vivir el mejor momento que podemos hacer con nuestras acciones.
Es lo mismo que trasladamos a los gobernantes de turno, a los que están en la carrera política para llegar a ser autoridades, que se dejen capturar por el sentimiento transparente y sincero de los niños y niñas, para dar paso a una conducta de adultos responsables en sus condición de candidatos, futuros padres o madres en los diferentes niveles de gobierno; que actúan con la corrección que necesitamos para salvar esta sociedad. Lo necesitamos de urgencia.






