- Nacido en Jenaro Herrera, revela detalles sobre su vida y su amor por los animales
- Enseñó a más de 20 mil alumnos en colegios públicos y academias preuniversitarias.
Es hiperactivo, tiene 45 años y su historia de vida que se atreve a hacerla pública, contrasta con quienes dicen verlo como una persona confrontacional. Por el apellido muchos creen que no es loretano. Se expresa con mucho cariño del pueblo en que nació. Ama a los animales. Vive con su esposa Pauly en medio de perros y gatos. Pero una parte de su vida lo lleva a quebrarse. Su voz se entrecorta cuando confiesa haber sufrido la pérdida de su hijo a pocas semanas de nacido. Su mirada hacia el horizonte buscando ver a su hijo, refleja el más duro golpe que le ha dado la vida.
Oscar Alexander Llapapasca Samaniego nació en Jenaro Herrera, un pueblo de la Amazonía peruana a orillas del río Ucayali, conocida por la fabricación de quesos, muy cerca de la ciudad de Requena. Sus padres, oriundos de Ayabaca en la región Piura, llegaron a Loreto y decidieron asentarse para ver nacer a sus tres hijos. Oscar Alexander, es el menor y único varón, nació un 9 de setiembre de 1976. Es hermano de Consuelo, profesional en Biología, quien radica con su esposo y sus dos hijos en Dinamarca y de Liliana, licenciada en Enfermería, madre de dos hijos.
Llapapasca vivió su infancia, niñez y parte de su adolescencia en su natal Jenaro Herrera. Su inicial, primaria y el primer año de secundaria lo hizo en el Colegio Gustavo Bartra Valdiviezo. Luego culmina susecundaria en el Colegio Nacional Iquitos. Además, estudió dos carreras profesionales: Educación e Ingeniería Forestal en la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana.
Como docente, según sus cálculos, ha tenido la suerte de enseñar a cerca de 20 mil alumnos en los colegios CNI, Mariscal Oscar R. Benavides, República de Venezuela y en academias pre-universitarias. “Desde los 20 años empecé a enseñar historia, filosofía, geografía y luego incursioné por mi profesión forestal en el manejo y conservación de recursos forestales”, confiesa.
Su amor por Pauly
El brillo de sus ojos refleja su amor por Pauly, a quien conoció gracias a una amiga y a Thomas Malthus, el autor de un libro sobre la teoría poblacional. Llapapasca narra con pasión sobre cómo conoció hace 20 años a quien es su esposa desde el 2011. “Una amiga me preguntó si había leído el libro de Thomas Malthus sobre la teoría poblacional, le dije que sí. Fui a un lugar donde habían seis personas, Pauly llegó tarde ese día. De todas las del grupo la que había leído el libro era ella. Hacía las preguntas más agudas, tenía señalado qué páginas no entendía. Es un libro voluminoso, ella había hecho la tarea, eso me llamó la atención”, expresa Llapapasca.
“Me encanta la gente que lee y Pauly es eso. Tú hablas con ella y es una mujer bastante académica, muy buena y responsable. El primer regalo que le hice fue un libro: El alquimista de Paulo Cohelo. Ella me regaló: Cien años de soledad. Es una mujer muy guapa, me llamó la atención lo incisiva en sus preguntas”, cuenta Llapapasca sobre quien hoy es su esposa.
Lleva 10 años de casado, desde el 18 setiembre de 2011 a las 7:35 de la noche, en que ambos se juraron amor hasta que solo la muerte los separe. Llapapasca confiesa que nunca se separó pero sí tuvo discusiones fuertes con su esposa. “Un día dije: me voy. Fui a casa de mi mamá. Era como las 11 de la noche y me pregunta ¿qué haces acá?, le dije que había peleado con Pauly y que me iba a quedar a dormir. Me dijo: tú no te quedas a dormir acá, tú estás casado, ve y soluciona tus problemas, me botó de su casa”, confiesa Llapapasca.
Lo que más le gusta y lo que lo molesta
Pauly es a decir de Oscar la que prepara el pango de palometa con su sachaculantro más rico del mundo. Aunque la comida que ocupa el primer lugar es el cebiche de corvina de rio y si este es preparado por su mamá, mucho mejor. Pero también el pollo a la brasa y el seco de cabrito, forman parte de la gastronomía que conquistan a Llapapasca.
Pero lo que le molesta a Oscar es el maltrato a los niños, niñas y a las mujeres, y también que agredan a los animales. “No comparto las actitudes que tenemos los varones, la irresponsabilidad de los padres que no responden por sus hijos, la falta de oportunidad para los jóvenes”, expresa.
El más duro golpe en la vida de Llapapasca
Algo que a Oscar Llapapasca le cuesta confiar, es un doloroso episodio que ha marcado a su esposa y a él por el resto de su vida. “Es duro hablar sobre lo que nos pasó con mi esposa. Ella quedó embarazada antes de la pandemia de la covid-19 y durante ella tuvimos problemas para los controles de gestación. Faltando pocos días para que nazca Dios decidió llevárselo. Es y será el dolor más fuerte por el resto de mi vida, perder a un hijo es insoportable”, expresa con voz entrecortada.
Para Oscar Llapapasca, Gabriel Alexander es un angelito que está en el cielo. Tras el doloroso episodio, considera que hay heridas que deben sanar. “A los hijos no se le trae al mundo por accidente. Es duro aceptar la decisión de Dios. Hay momentos como pareja que nos afecta: el día de la madre, del padre, los cumpleaños de los sobrinos, ver a alguien pasear con su hijo, llevarlo al colegio”, confiesa Llapapasca.
Haruki nos adoptó
“La relación que tenemos con los animales depende mucho de la relación que tenemos entre los humanos. Una persona que da mejor trato a un animal va a tener mayor facilidad de relacionarse con la gente”, expresa Oscar Llapapasca cuando confiesa que con él y su esposa viven seis perros y diez gatos.
Llapapasca asegura que tras el duro episodio que fue perder a su hijo, su apego hacia los animales se hizo más fuerte. “Haruki es mi perro, es un psicólogo. Nos ha adoptado”, sostiene.
“Los perros son nuestros amigos desde hace 12 mil años. No existe una cultura donde los perros no hayan sido agasajados por su fidelidad, por su inmenso amor”, asegura Llapapasca quien se levanta todos los días a la 5 de la mañana para pasear a Haruki y compañía.
Sus 10 gatos son rescatados. “Los gatos son independientes e inteligentes. Dan cariño cuando quieren”, asegura Llapapasca.
Pasión por Loreto
En las calles llama la atención varios paneles publicitarios con la frase: Pasión por Loreto. “Reúne lo que yo soy y lo que los loretanos y las loretanas son”, expresa Llapapasca, quien recuerda a su madre y a otras mamás que se apasionan por el presente y el futuro de sus hijos, se sacan la mugre.
“Cuando una madre se levanta a las 4 de la mañana para dar de comer a sus hijos y trabajar como vendedora o como empleada o como lo que sea, lo hace con una tremenda pasión. Yo he estado siempre rodeado de mujeres, siempre. La pasión mueve, te da energía, vitalidad, te hace soñar con los pies en la tierra. Todas las cosas que he hecho en mi vida las hice con fuerza, con energía, con pasión”, asegura Oscar.
Llapapasca se siente un apasionado, enamorado de Loreto. “Mi sentimiento es apasionado. Las culturas en el mundo, lo que hacemos en la vida común y corriente lo hacemos con pasión. La gente que le pone pasión a lo que hace, va a lograr sus objetivos. Si todos le ponemos toda la pasión por Loreto, se tendrá mayores oportunidades para los jóvenes, mayor conectividad, solución al problema energético, mejorará las condiciones de vida de los loretanos”, sostiene Llapapasca.
Así se muestra Oscar Llapapasca Samaniego. Transparente, con confesiones sinceras, apasionado por Loreto, amante de los animales. Un ser humano como tú, que sufre, que ríe, que llora. Como sostiene Oscar Llapapasca: la pasión por Loreto siempre será parte de lo que nosotros somos.





