OCTAVO DÍA de emergencia en Iquitos por coronavirus

  • Resaltaron las largas colas en bancos y agentes particulares.
  • Existen muchos cuestionamientos por entrega de bono a gente que sí puede sobrevivir en esta emergencia.

Ciudadanos concluyeron la primera semana al interior de sus casas por decreto nacional dado frente al avance del coronavirus en Perú. Una semana tediosa para muchos que no saben qué hacer ya dentro de sus viviendas.
Cuidar por supuesto lo más valioso del mundo, sus vidas y la de sus seres queridos. Con todo, un tedio grande por las horas que caprichosamente parecen no avanzar. Los que logran salir a la calle para realizar actividades estrictamente necesarias, observan a los policías y militares con las caras cubiertas con pañuelos, como en un marco de guerra civil a fin de no dejarse reconocer. Felizmente no es por esa coyuntura que las usan, sino para protegerse del virus, como todos.
A muchas personas, entre ellos muchos adultos mayores, solo les queda mirar el sol o el tenue resplandor de la madrugada, por sus ventanas. Nada más. Hoy los niños y los jóvenes, en el encierro obligado, deben sentir lo que sienten los adultos cuando los dejan ahí en sus casas, prácticamente olvidados.
En esta segunda semana de “encierro obligatorio”, las horas parecen transcurrir con la misma lentitud de como las que deben correr para muchos de las personas internadas en penales. Internos que también se desesperan por la falta de agua al interior de algunas cárceles.
Ayer en Iquitos, lo diferente a la semana pasada, fueron las largas colas en los principales bancos de la ciudad. No solo de las entidades bancarias, sino también cantidad de personas en las tiendas que cuentan con agentes financieros. Esto pese a que el ministerio correspondiente, sacó un comunicado indicando que los pagos recién se harían efectivos el día de mañana miércoles.
Las calles, en su mayoría, por Punchana, Iquitos, Moronacocha y San Juan, reportaron un vacío similar a la semana que pasó. Por la Av. Del Ejército, los que antes expendían comidas en las veredas, ahora señalan en pizarras que solo tienen alimentos para llevar a casa. Más adelante por los supermercados ya se ve a jóvenes vendiendo mascarillas a cuatro soles cada una. Salen rápido porque en las farmacias se han agotado.
Varios en las esquinas siguen vendiendo jugos, aguajinas, juane, raspadilla o chupetes, porque no les queda otra pues hasta la fecha no funciona el bono del Estado. Hay indignación porque para los que viven del día a día, no les ha llegado nada. Otros que sí están para que dejen de vender, por ejemplo, pollos en los mercados, van a cobrar y siguen vendiendo. Se quejaron.
Igual por Requena, un familiar de un exalcalde, que incluso es prestamista, recibirá el bono. Lo que da cuenta que el ministerio competente, no ha hecho una buena depuración sobre el tema que se viene percibiendo como injusto.
Se espera que mañana martes, ya no se reporten esas largas colas, puesto que el gobierno ha dicho que a los mayores de 80 años se les pagará en su casa. A no exponerlos. Algunos centros de salud están pegando en la fachada, carteles con los números de emergencia para llamar en caso un familiar necesite de atención profesional.
Con paciencia se tendrá que seguir pasando la mayor cantidad de horas entre cuatro paredes. Hasta que por fin todos podamos salir a respirar aire libre, sin restricciones. Aunque para ser realistas, todo apunta a que el gobierno extendería el decreto de emergencia por coronavirus por unos días más. Así que a ocupar el tiempo leyendo libros, percibiendo el poco ruido en la ciudad por uno u otro motocar o los susurros de una radio encendida para llenar las horas del día, para que no sobren interminablemente las horas de ocio, hasta que todo vuelva a la cotidianeidad acostumbrada.