En los últimos años el anuncio de la ejecución de obras sea para la ciudad de Iquitos o para otras ciudades y poblaciones de la región, como que lo miramos con un lado del ojo pensando si terminará algún día y que ojalá sea una obra de calidad.
La desconfianza es tal que se podría decir que estamos frente a obras inciertas, donde la única verdad es que iniciaron su construcción, pero que por más de una equis razón se puede quedar trunca en el camino, o en todo caso, la obra se termina, pero al poco tiempo aparecen los defectos de construcción o lo que es igual de peor, las omisiones en el proyecto constructivo que haga viable todas las áreas consideradas.
Algo que nos impresionó bastante fue que en el día de la inauguración del colegio Clavero de Iquitos, se deslizó que para que funcionen los equipos de los talleres para los escolares faltaba una mini central eléctrica que no se había considerado en el expediente, pero, cómo es posible si lo elaboran profesionales que deben prever que todo funcione. Y se anunció que se iba a subsanar.
Otro aspecto indignante es que se pretende ocultar, cuando lo decente sería reconocer el “error”, bueno lo pasamos como eso, y explicar que esto se corregirá, pero no, esperan que alguien lo revele para recién aparecer como salvadores, qué tal irresponsabilidad que linda en la atmósfera de la corrupción. Imaginamos que lo del colegio Clavero se habrá subsanado.
Este tipo de situaciones en las obras constructivas pasa en cada gestión que llega al poder regional o al municipal, y ni desde las autoridades nacionales, menos de las locales se llega a supervisiones que lleven a sancionar a los responsables. Necesitamos que se reivindique la dignidad de los vecinos, de todos nosotros tantas veces engañados, sorprendidos por quienes participan en las licitaciones de las obras y los responsables de las supervisiones de las mismas, casi nunca funcionan los supervisores para que se corrijan los defectos en el momento que se ejecutan las obras.
En estos días existen varias obras y las empresas supervisoras parece que no existen ni la del colegio Rosa Agustina, ni de la obra de la calle Raimondi, ni del mercado de Productores, ni del hospital Iquitos, ni del Sapi Sapi de Nauta, etc.
Ni de la carretera a Santo Tomás, donde en varios tramos el piso ya asfaltado se está agrietando, cómo puede ser posible una obra que ni se inaugura todavía, qué si bien no se concluye, hay tramos por donde ya han asfaltado la pista y empieza a mostrar fallas. La organización ciudadana no militante de grupos políticos, podría aportar mucho para no seguirnos sintiendo estafados con obras defectuosas que no justifica su millonaria inversión.
Lo Último
Obras inciertas
Date:





