– Opinó profesor Aurelio Tang
– Agregó que debe pensar en las comunidades indígenas y organizaciones campesinas.
Le recuerda que el pueblo lo ha elegido mayoritariamente para que cambie el rostro de Loreto, para que haya oportunidades de desarrollo para todos.
«Fernando Meléndez, ya no es presidente exclusivamente del MIL sino de toda la región. Con humildad debe visitar a los Colegios Profesionales, a las Universidades, al IIAP etc. para que lo ayuden en la gestión y lo apoyen con sus conocimientos. Que no se olvide de los pueblos indígenas y de las comunidades campesinas organizadas para coordinar y ver sus prioridades. Eso es lo que hace un verdadero demócrata, un estadista y no un «dios» que decidió todo y nunca conversó con nadie» opinó Tang.
¿Qué cambios estructurales debería iniciar la nueva gestión regional?
«Existen cinco elementos que determinan la grandeza, pobreza o miseria de una nación. El capital natural que es todo lo que nos rodea y el Perú es riquísimo en la costa, sierra y selva. El capital de infraestructura que es responsabilidad del Estado para hacer carreteras, hospitales bien implementados, equipados, de eso falta mucho en Loreto.
Igualmente capital humano para mejorar la educación, las universidades principalmente. El capital social, ante un problema todas las autoridades deben «sacarse el ancho» y solucionarlo de manera consensuada. Acá más bien el presidente anda por allá y si las municipalidades no son de su partido «palo» para ellas. Eso no puede seguir pasando. El punto quinto es la innovación para dar valor agregado a los recursos.
Si no nos damos cuenta de esto seguiremos en lo mismo y los años pasarán y no llegará el despegue económico de la región. Tenemos una potencialidad tremenda, en recursos naturales nadie nos gana pero hay mucho desconocimiento de nuestra realidad. El gobierno central ha dado educación y salud para que vea el gobierno regional y pasan más de 30 años en que he recorrido las cuencas amazónicas y como que todo sigue igual, eso me preocupa sinceramente», culminó.





