- Declara el consejero delegado Marco Antonio Camones Mendoza.
Lo dijo en el marco de la ausencia eterna del consejero Ernesto Montero, quien falleció el pasado jueves 9 de mayo, pocos minutos antes de las 6 de la mañana.
“Ha sido algo muy lamentable y triste lo que ha pasado con el consejero Ernesto Montero. No esperábamos tan pronto su partida a pesar que sabíamos que tenía cáncer, justo murió un día antes de realizarse la primera sesión del mes de mayo.
Fuimos varias veces al seguro a preguntar por su salud, estuvimos pendientes y apoyando económicamente todos los consejeros, ya que a veces el hospital pedía cosas que no había en su farmacia.
Al final el cáncer le complicó otros órganos, empezando por los huesos, no resistió y murió, eso ha sido muy triste, un golpe fuerte para el consejo regional. Todos tenemos acá un compañerismo, al fin es un año y medio que nos hemos visto y todo se convierte en una especie de familia, se crea ese lazo. Él siempre estaba haciendo bromas, hablaba, hacía comentarios acertados, dialogaba. Era concertador debido a la experiencia que tenía.
A la última sesión él acudió con muletas. Se hizo un receso para el almuerzo y ahí me llamó a la parte posterior de la sala donde lloró. Me dijo que se sentía muy mal, que no quería morir porque tenía a sus hijos que recién estaban estudiando. Como consejero regional uno se descuida a veces, más cuando se viaja en el plan de la fiscalización. Descuidas muchas cosas.
Nosotros los consejeros no tenemos seguro de vida, no tenemos nada, viajamos en avioneta, vía fluvial, podemos tener algún accidente, algo trágico y al final quedamos sin nada. Un seguro particular es muy costoso. Todo esto hace reflexionar a uno sobre la labor que desarrollamos.
El gobernador apoyó al consejero Ernesto, en todo momento para que vea su atención en Lima, en una clínica varias veces. Le dio las facilidades, pero su cáncer ya estaba avanzado”, resumió Marco Antonio. (LMHL).





