Las autoridades del gobierno central actualmente están sintiendo de cerca la desesperación de los ciudadanos limpeños, que experimentamos los iquiteños, cuando el balón de oxígeno y los precios de las medicinas se elevaron de precio hasta en más de 500%.
Un balón de oxígeno lleno que se podía encontrar antes de la pandemia en unos 250 soles, hace unas semanas se cotizaba en empresas formales hasta en 1700 y 1900 soles, y subían de un día para otro dependiendo de la cantidad de personas que buscaban, así llegó a costar hasta 3000 soles y más.
Era abominable escuchar al otro lado de la línea telefónica desde un celular sea voz de mujer o de hombre, decir que “si no compra hoy hasta las 12 de la noche, mañana costará 200 soles más”. Se sentía una impotencia indescriptible.
Solo en Iquitos se vivía esta actitud cruel de comerciantes formales, informales y de un “mercado negro” que ofrecía estos productos médicos por las redes sociales y de boca en boca. Era, y en menor medida sigue siendo una realidad.
Ese mismo escenario y hasta con precios más escandalosos como que un balón de oxígeno ofrecen hasta en 6000 soles, lo vive la ciudadanía limeña actualmente, y eso nos apena porque muchos no pueden acceder a comprar a esos precios.
Es cuando volvemos a tocar el tema de las normas urgentes y temporales que se tienen que considerar para frenar este asalto a los alicaídos bolsillos de los peruanos en general, cuya consecuencia es la muerte de pacientes por Covid-19.
La Defensoría del Pueblo ofreció al gobierno del presidente Martín Vizcarra, cierta alternativa para lograr el control de precios de una lista de implementos, equipos y medicinas relacionadas a la lucha contra el Coronavirus, pero nada de nadad.
Tampoco ni una sola propuesta legislativa que haya pasado a la agenda del día, y si se presentó pareciera que solo fue por cumplir porque no se ha insistido en la misma. Mientras no se establezca un mecanismo de control de precios ante la pandemia.
Ello al margen de la Ley de la Oferta y Demanda que rige en nuestro país, porque estamos en una guerra y en ese contexto se pueden aplicar medidas temporales como la que nos restringió ciertas libertades a los ciudadanos. Parece no se mide con la misma vara a ciertos ciudadanos-comerciantes y empresarios que hasta ahora nadie les puso el pare, para defender a la población. Son el otro “virus”.
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