Impotencia y horror. Es lo que seguramente muchas madres, padres y familiares de niños y niñas de corta edad, deben sentir tan solo con la idea que unos desconocidos con engaños se los arranquen de la familia y pretendan llevarlos a lugares fuera de su ciudad, de su pueblo, comunidad o caserío, con fines desconocidos.
Es estremecedor pensar que uno de nuestros pequeños seres queridos puede sufrir semejante desgracia. Cuántos ya han desaparecido y no lograron ubicarlos y la búsqueda inconsolable continúa, dónde estarán, con quiénes estarán, qué harán ¡oh Dios! Cuántas preguntas sin respuestas.
Se conoce que los tratantes de niños cometen este delito, este crimen, para sea mediante trámites irregulares entregarlos en adopción (venderlos), o para explotarlos laboral o sexualmente. Es terrible, ninguna lágrima derramada podría significar un consuelo.
Es por ello, que cuando estos criminales tratantes de personas, son encontrados con las manos en la masa, en flagrancia como dice la ley, deben ser procesados con la celeridad del caso y con las máximas penas que la ley señala. Sin contemplaciones, se merecen la drasticidad de la ley por haber atentado contra seres inocentes y vulnerables.
Sobre este delito, hay un caso de dos hermanitos de 6 y 9 años que se reportó la semana pasada y que fueron recuperados en una lancha por el río Ucayali que iba rumbo a Pucallpa y que, al parecer, el destino final era Lima o algún lugar de la sierra o costa del país.
Sus padres ya habían hecho la denuncia de la desaparición de los niños y se supo que los pequeños fueron captados por una mujer que se hizo pasar de vendedora de golosinas y que fue la forma de llegar a ellos y entrarles en confianza, y así convencerlos a que la sigan.
Seguro que cuando les comunicaron a sus padres de sus ubicaciones, habrán recibido la noticia más grande de sus vidas, el corazón les habrá vuelto a latir al paso de las horas que tenían que esperar para tenernos nuevamente en sus brazos. Esto ha sido algo indescriptible para la familia de los dos niños.
Lo que queda es el proceso judicial a los tratantes de personas capturados y pensamos que nadie estará en contra de que se les aplique la drasticidad de la legislación vigente. Este proceso judicial debe extenderse al propietario de la lancha y administrador que no han brindado las garantías para que ningún pasajero menor de edad suba a la embarcación de forma irregular.
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Niños víctimas de tratantes
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