- Padre Miguel Fuertes llamó a vivir la Nochebuena como un compromiso con la dignidad humana y explicó el mensaje del nacimiento simbólico recreado en la parroquia.
A pocas horas de la celebración central de la Navidad, el padre Miguel Fuertes, párroco de la Iglesia Matriz de Iquitos, recordó que esta fecha representa, para la Iglesia Católica, la máxima expresión del amor y la misericordia de Dios hacia la humanidad, al hacerse hombre en Jesús y permanecer vivo en cada persona.
El sacerdote explicó que la Navidad no es solo un recuerdo histórico ocurrido hace más de dos mil años, sino una celebración viva y actual. “Dios nos ama tanto que se hizo hombre en Jesús y sigue haciéndose presente de distintas maneras en cada uno de nosotros. Eso es lo que celebramos: el amor inmenso de Dios por todos sus hijos”, señaló.
En cuanto a las celebraciones litúrgicas, el padre Fuertes informó que este miércoles 24 de diciembre, a las 9 de la noche, se celebrará la Misa de Nochebuena, presidida por monseñor Miguel Ángel, obispo de Iquitos, donde se conmemorará el nacimiento de Jesús, incluso a través de su representación simbólica dentro del templo.
Indicó que el sentido profundo de esta celebración es reconocer a Jesús como Emmanuel, “Dios con nosotros”, una presencia que muchas veces no se descubre por falta de sensibilidad hacia el prójimo. “Dios está en todos, pero a veces no le dejamos aflorar desde nuestro interior ni lo reconocemos en los demás”, reflexionó.
Al referirse a la realidad amazónica, el sacerdote sostuvo que, si Jesús naciera hoy, lo haría en los contextos más golpeados por la pobreza y el abandono. “En Belén nació en el lugar más pobre. Hoy, nacería entre los pueblos indígenas, en los barrios sin agua, sin luz, en las comunidades alejadas donde los enfermos deben viajar horas o días para recibir atención”, manifestó.
En esa línea, explicó que celebrar la Navidad implica preguntarse dónde falta la paz verdadera, entendida no solo como ausencia de violencia, sino como la posibilidad real de una vida digna. “La paz no existe cuando no hay lo mínimo para vivir: salud, servicios básicos, respeto y justicia”, subrayó.
Sobre el nacimiento simbólico instalado este año en la parroquia Matriz, el padre Fuertes detalló que el eje central es el corazón, como símbolo del amor de Dios. Jesús, María, José y los demás elementos del pesebre han sido colocados dentro de un corazón, representando que Cristo nace y es acogido en el interior de cada persona.
Finalmente, el sacerdote exhortó a que esta Navidad no se quede en un rito o una celebración superficial, sino que se traduzca en compromiso. “Dejar nacer a Jesús en el corazón es luchar para que todos tengan vida en abundancia. Esa es la verdadera salvación y el verdadero sentido de la Navidad”, concluyó, invitando a la población loretana a vivir estas fiestas con fe, solidaridad y responsabilidad social. (K. Rodriguez)





