Desde que se inició la producción petrolera en esta parte de la Amazonía peruana y vino poco después la lucha por el canon, nunca imaginamos que enorme cantidad de dinero iba a correr a favor de los fondos por Loreto, y que se convertiría en el “botín” más preciado al cual se podría acceder ganando elecciones electorales.
Respecto a este tema extrajimos una parte de la reflexión y análisis en torno a este punto escrito por el economista e investigador Roger Grández Rios, “describir un mundo sin petróleo que mueve el mundo y las economías, presentándose en sus múltiples formas para diversos sectores económicos, como la agricultura (fertilizantes y plaguicidas), energía (gasolinas y otros combustibles)”, no es nada fácil.
El petróleo está en “la construcción (brea, pinturas, disolventes), artículos farmacéuticos, aseo personal, alimentación y otros productos de consumo masivo, reconociendo al petróleo un bien indispensable para la vida humana”.
Entonces “será bastante difícil vivir un mundo sin petróleo en el mediano plazo, al menos esa es la primera impresión que se tiene en la firma del acuerdo final de la Cop 26 del 13 de noviembre. Los esfuerzos mundiales y los acuerdos para que los países puedan conseguir un mundo mejor y caminar hacia sociedades con mejor calidad de vida”.
Esto implica “diseñar una economía (verde, azul o naranja) que se comprometa a valorar una industria donde el componente principal es incorporar energía limpia y renovables; será un esfuerzo monumental que va partir desde las iniciativas y compromisos validados de los países cuyas economías mantienen un peso gravitante en el mundo, como son China y Estados Unidos. De estos países va depender cómo se verá el mundo más allá del 2030.
La progresividad para alcanzar un mundo saludable al 2050, va depender mucho de los impactos que va tener las altas temperaturas en las condiciones climáticas (mantener en 1.5°) van afectar las economías del mundo por la ocurrencia de eventos climáticos más seguidos y con mayor peligro.
De los eventos climáticos, y la profundidad de estos, serán las causas para realizar acciones disruptivas, más allá de acuerdos y compromisos mundiales. En nuestro país, las previsiones del cambio climático en aumento pondrán en jaque nuestros glaciares, que son la fuente de nuestros recursos hídricos.
Serán los incentivos mundiales de mantener en pie los bosques por una cuantía monetaria, los que van acelerar las decisiones de los países, como el nuestro, de realizar acciones de Estado para acoplarse rápidamente a un nuevo sistema de convivencia donde prevalece la conservación a cambio de incentivos monetarios, que son claves en un escenario de controlar la temperatura”. Seguimos esperando esas acciones de Estado.
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Mundo sin petróleo
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