– Junto a sus nietos tomaron esta medida como protesta
Atada de pies y manos a un poste de alumbrado público una madre de familia junto a sus nietos, estaban decididos a no dejarse quitar la casa, que según Teresa Tuesta Cahuaza de Martínez de 55 años, le fue dejado como herencia a su esposo Gilberto Martínez Luna por su madre Matilde Luna, antes de fallecer.
La vivienda ubicada en la calle 2 de mayo cuadra 14 en el distrito de Iquitos, fue vendida, aparentemente en forma irregular, por Jorge Martínez Paz, suegro de Teresa Tuesta, a Edgar Cárdenas, a través de un poder que le fue otorgado por Jorge Martínez al padre del hoy supuesto propietario.
Teresa Tuesta aduce que se aprovecharon de que su suegro es alcohólico para comprar la vivienda de la que no piensan retirarse pese a la orden de desalojo que existe. Por ello quemaron llantas y se ataron a un poste, medida que volverán a tomar en caso exista un nuevo intento de desalojo.
“Estamos en un momento de desalojo por el señor Edgar Cárdenas pero este proceso esta judicializado de donde de ahí sale el heredero Gilberto Martínez por intermedio de la justicia, el heredero es mi esposo, los propietarios de esta casa son Jorge Martínez Paz y Matilde Luna, la mamá de Gilberto muere y en ese caso como mi suegro es un alcohólico, el señor Edgar se aprovechó de su estado crítico y hacen una compra y venta en Nauta lugar a donde Jorge Martínez nunca se fue ¿cómo han hecho esa compra y venta?, es ahí que Jorge Martínez Paz hace un documento notarialmente donde él le da el poder al señor Luis Cárdenas que es el padre del comprador cosa que el señor Jorge Martínez Vásquez, mi suegro, nunca se fue”, contó la mujer.
Hasta el lugar llegó personal de la policía nacional para disuadir a la protestante para que desista en esta medida ya que estaba comprometiendo a menores de edad. (C. Ampuero)






Este caso tiene ser atendido por las Autoridades pertinentes,ya que se trata de desalojo a una humilde familia,hoy en dia no se puede confiar de nadie,hay tanta gente aprovechadora.
Justicia para aquel que tenga la razon y el derecho de quedarse con esa casa.