El reclamo de las comunidades rurales e indígenas es tener una mayor presencia del Estado y en lo que se refiere al programa alimentario escolar, se conoce que vienen atendiendo de forma regular, y que ya se vienen proyectando al 2019. Estos esfuerzos son de reconocer porque los responsables están cumpliendo con la función encomendada.
Es parte de la lucha contra la anemia y la desnutrición crónica infantil como un deber y obligación del Estado hacia nuestra población infantil, para empezar con las más vulnerables por la situación de pobreza de sus padres y madres, que no eligieron en qué condición económica nacer.
Sin embargo, las autoridades nacionales y regionales están llamadas a lograr que se creen las condiciones de productividad y educación que evite mirar con atractivo actividades ilícitas como el sembrío y tráfico de drogas, como modo de sobrevivencia y finalmente de trabajo mejor remunerado en la vida.
Es por ello que la mayor presencia estatal en el rubro de la productividad debe pasar de ser programas de desarrollo muy atractivos a programas de grandes potencialidades de negocios, para lo cual tenemos recursos naturales fabulosos, pero faltan programas que lo incentiven y den las condiciones para el éxito de los mismos.
En esa línea se debe detener ya la entrega de grandes extensiones de territorio loretano a modo de concesiones que no hace más que limitar el uso de los recursos que en esas áreas se encierran. Los moradores de las zonas bosquesinas deben ser los primeros en beneficiarse del territorio que por años han habitado y cuidado.
El éxito económico en el bosque ayudará enormemente a que se sigan dando la migración del campo a las ciudades de la región, donde lamentablemente una valiosa juventud se viene arrojando a las actividades de la delincuencia común como un modo de subsistencia, cuando pudieran estar produciendo e industrializando en sus distritos, y por supuesto con una calidad de vida deseada.
La ciudad de Iquitos está saturada totalmente, como Lima con la migración de las provincias, como Nauta con las invasiones que vienen realizando pobladores campesinos e indígenas que vienen de las comunidades, sin una esperanza de producción en la urbe y menos puesto de trabajo para subsistir. Qué va pasar? Cuando el hambre ataque en el estómago.
Es por ello importante la articulación de todos los sectores del Estado. Bien con la alimentación escolar, pero falta incentivo a la producción con valor agregado para buenos negocios, mejor educación, infraestructura, salud ambiental, pueblos con todos los servicios de agua, alcantarillado, planta de tratamiento para no seguir arrojando al río agua sucia. Una serie de acciones conjuntas. Hay esperanza. Las autoridades tienen la palabra.
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