Tenemos que pasar de los conceptos a las acciones, caso contrario lo lamentaremos hoy, así como mañana, y quizás no veremos las dificultades y graves consecuencias que afrontarán las próximas generaciones en el tema de la reforestación, puesto que los planes actuales no están funcionando en la medida de lo que se decreta, “el papel aguanta todo”, y poco se avanza.
Y se vienen realizando varias reflexiones justamente por el Día Internacional del Bosque”, y notamos que se han presentado logros importantes, pero más es el daño que le estamos haciendo a todas las franjas de verdor del mundo.
Cierto que hay experiencias exitosas como el caso de Medellín en Colombia con la recuperación de sus espacios verdes urbanos, también en sociedades lejanas como el Japón desde donde llegan imágenes impactantes de cómo cuidan y conservan su poca naturaleza.
Y decimos poca, porque lo que nosotros tenemos acá existe en muy contados lugares del mundo, contamos con el bosque verde y la biodiversidad que cobija en sus entrañas naturales, por graficarlo de alguna manera.
Estamos más verdes que nunca en esta batalla contra el tiempo de recuperar las áreas deforestadas, que para tener resultados alentadores se tiene que hablar el mismo idioma en cuanto a las acciones, como en nuestra realidad donde el gobierno nacional otorga concesiones para actividades mineras en la Amazonía, sabiendo del enorme daño con la extracción de recursos por la falta de un control y supervisión permanente.
Qué le podemos decir al Bosque en su día, tal vez, queremos que no desaparezca, pero que somos tan conformistas que no salimos de nuestro sitio de confort para actuar, y sumarnos al esfuerzo de conservar los espacios verdes en nuestras casas y en nuestros sectores habitacionales. Un tema mundial.
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Más verdes que nunca
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