No es un halago, tan solo es un decir para graficar la intransigencia en que está sumergido el pintoresco alcalde del distrito de Belén, al cerrarse en que la feria navideña se hará en la calle Próspero, en las cuadras que ya no pertenecen al distrito de Iquitos.
No le interesa que el fiscal de prevención del delito haya manifestado con firmeza que «si existe una tragedia, los responsables serán el alcalde (Hermógenes Flores) y sus funcionarios». Le acusarían de homicidio culposo y eso es cárcel efectiva.
Los sólidos argumentos técnicos en contra de llevar a cabo una feria en las calles de Próspero, presentados por las instituciones que tienen que ver con la seguridad de las personas para que éstas no corran riesgos que luego podrían convertirse en una tragedia, son letra muerta para el alcalde belenino.
Con su particular chocante modo de dar declaraciones a la prensa, Flores dice que no pasa nada todavía y que están impulsando un plan de contingencia; es decir, el cómo actuar en caso de una emergencia, lo que evidencia que ni él niega totalmente ni está seguro que, en el desarrollo de la feria, no exista posibilidad alguna de un apuro, de un peligro, de una tragedia. Por eso, dice, habrá un plan de contingencia.
Es lamentable que una autoridad municipal, elegida por el pueblo, se ponga en contra de ese mismo pueblo al porfiar tercamente que una actividad como la feria navideña se realice en la parte de Próspero que a Belén pertenece.
Lo que le interesa a Hermógenes Flores es el aplauso de otros irresponsables como él, de los vendedores que se aferran a Próspero para instalar sus puestos de venta. Quiere sus votos más adelante cuando tiente vanamente una reelección. Flores no ve que él no tiene cabida en la próxima carrera electoral. No se ha dado cuenta que el próximo alcalde de Belén está entre Gerson Lecca y Richard Vásquez y nadie más. Él ya fue.
Si el desconocimiento de los comerciantes de lo que es responsabilidad para con sus semejantes y, su ignorancia sobre los riesgos que eso conlleva, los pone a exigir la instalación de sus negocios en la calle, debe ser motivo para que las autoridades actúen con toda drasticidad y fuerza de la ley.
En un último esfuerzo para llamar a la reflexión al alcalde de Belén, la policía, debería advertirle que no le prestará ninguna protección, porque lo que quiere instalar es una bomba de tiempo y para cuidar eso no está la fuerza policial, lo que sería una actitud parecida a la tomada por Electro Oriente que no dará energía eléctrica a ese sector. Así las cosas, la población misma se abstendrá de concurrir a la feria de Belén porque sabrá que por ahí no habrá ninguna garantía para las personas que podrían ser víctimas de asaltos y quién sabe qué cosas más.
Lo Último
Más terco que una mula
Date:





