Los tipos de cambio en el mercado de divisas y su volatilidad
Existen ciertos sectores en los que la palabrería técnica nos deja tan exhaustos que pensar en comprender sus entresijos deja de ser una opción. A menudo esto sucede con más frecuencia en el ámbito monetario y financiero, tan plagados de números y siglas que no nos cabe en la cabeza que hasta nosotros podamos entenderlas. Y si nos adentramos un poco más en este farragoso mundo, el que se lleva la palma es el mercado de divisas, ese gran desconocido que pulula por nuestros televisores en cada telediario de la mano de un reportero que parece salido de otro planeta. Pues bien, aunque no lo crea, el mercado monetario es uno de los más longevos mercados de nuestro tiempo y se basa en premisas bien más simples de lo que a primera vista pueda parecer.
Un mercado de divisas es, como la mayoría de nosotros sabemos y seguramente usted también, un mercado de monedas. Ahora bien, precisamente en esta sencilla definición radica la confusión de muchos ciudadanos. Si una moneda sirve para comprar y vender, ¿cómo es que existe un mercado donde lo que se compra y se vende es precisamente la moneda?
Para empezar, usted ha de saber que seguramente ha participado de manera directa más de una vez en el mercado de divisas. Cuando usted viaja a otro país y cambia su moneda nacional por la local, en realidad lo que está haciendo es realizar una transacción de compra-venta de divisas. En dicha operación, la cantidad de dinero que usted recibe corresponde al valor de su moneda en términos de la otra. A esto se le llama el tipo de cambio. Es decir, si usted cambia dólares por euros y la cantidad de euros que recibe es menor que la cantidad de dólares que tenía, esto quiere decir que la moneda euro tiene más valor que la moneda dólar en ese determinado momento. Ahora bien, lo que es imprescindible tener en cuenta es que el valor de las monedas no es estático, sino que fluctúa en base a los movimientos en la oferta y demanda global de la misma.
En este sentido, para comprender la magnitud de este mercado, hay que tener en cuenta que también los países realizan continuamente transacciones con divisas. Las importaciones y exportaciones, sin ir más lejos, implican que un país ha de contar con una determinada reserva de divisas del país con el que desea realizar cierta transacción. Por este motivo, una de las principales características del mercado de divisas es su elevada volatilidad.
Por volatilidad se entiende propensión a la fluctuación en base a los cambios en las condiciones de oferta y demanda que hay en el mercado. Así, por una misma moneda que esta misma mañana hemos adquirido a un determinado precio pueden darnos mañana más o menos dinero del que hemos invertido solo unas horas antes. Esta característica hace que muchas personas se dediquen a especular con dichos valores, monitorizando la fluctuación de dichas monedas para comprarlas cuando están a bajos precios y venderlas en cuanto sus valores se recuperan en el mercado monetario.





