Escribe: Pedro Mozombite
(Cronista)
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El pueblo Shiwilu más conocido como Jebero, denominación que luego fue empleada para dar nombre al distrito de Jeberos en la provincia de Alto Amazonas. Sin embargo, este pueblo prefiere la denominación Shiwilu, con la que también se refieren a su lengua originaria.
Algunos autores han señalado que en la actualidad serían muy pocos los hablantes de la lengua Shiwilu. Sin embargo, la pérdida progresiva del idioma originario no ha significado la pérdida de su identidad. Por el contrario, es notable el proceso de fortalecimiento de su identidad, la cual se expresó durante la década de 1990 en la creación de un grupo de teatro con el fin de interpretar obras basadas en la tradición oral Shiwilu.
La evidencia histórica del pueblo shiwilu se remonta a la época colonial, cuando en 1638 llega al territorio ocupado por este pueblo el sacerdote Lucas de la Cueva. Entonces, se conoce que los shiwilu vivían dispersos en las zonas comprendidas entre los ríos Marañón, Sillay, Paranapura y Huallaga (Valenzuela 2012). En 1640, el sacerdote Lucas de la Cueva fundaría la que fue una de las principales misiones de la zona, la misión de Limpia Concepción de Jeberos. (Valenzuela 2012, Chirif y Mora 1977). Durante los primeros años, los jebero abandonaban la misión tan pronto como el misionero se ausentaba para realizar otras tareas.
Los shiwilu escaparon de la misión en más de una ocasión por temor a ser esclavizados y trasladados a Borja o Moyobamba. Sin embargo, muchos volvían en busca de alimentos. Si bien se rebelaron en contra de los misioneros, jugaron también un rol importante en la intermediación con los indígenas de otros pueblos y en su incorporación a la misión (Valenzuela 2012, Ribeiro y Wise 1978).
Posteriormente los jebero se dispersaron por otros afluentes como el Marañón, el Ucayali, el Amazonas encontrándose estos en los diferentes pueblos de la rivera de los ríos como por ejemplo los apellidos Mozombite, Chota, Reina, inuma, Lomas etc., son de procedencia jeberino.
Su lengua pertenece a la familia lingüística Cahuapana y es hablada por el pueblo del mismo nombre en varias zonas de la cuenca del río Aypena, en la provincia de Alto Amazonas. También son llamados como xebero o Jeberino, debido a su dedicación a la extracción del caucho durante la época. Este grupo étnico se autodenomina como shiwilu o sewélo.
Cuando se funda Concepción de Jeberos en 1640, ese pueblo-misión albergaba a 2.000 indígenas. En 1840, el censo de población indicaba la existencia de entre 3.000 y 5.000 personas en dicha localidad.
En el siglo XVII los jebero se encontraban dispersos en un territorio sumamente extenso entre los ríos Marañón, Sillay, Paranapura y Huallaga, siendo el centro de dicho grupo el río Aipena, afluente del río Huallaga.
En 1643, todos huyeron de las reducciones por temor a ser enviados al servicio personal de los españoles. La mayoría regresó a las pocas semanas debido al hambre, lo cual demuestra el grado de aculturación que en esa época había alcanzado. En 1644, un grupo fue descubierto viviendo con los cocamas y fueron llevados a Concepción. En 1656, sin embargo, se desató una gran epidemia que redujo la población jebero a la mitad.
En 1666, durante la rebelión de los cocama y cocamillas, éstos incursionaron en dicha misión junto con los chapeos y maparina. Fueron muertos 44 jebero y un soldado español en represalia por su participación en la represión y muerte de los sublevados cocama.
Las reducciones de los indígenas causaron muchos problemas a este grupo; sin embargo, cuando los jesuitas fueron expulsados en 1767 se iniciaron las constantes incursiones esclavistas de los portugueses que fueron diezmando su población.
En 1859, muchos jebero trabajaron en Moyobamba en la fabricación de cerbatanas, faroles y velas para la venta. En 1925, Tessmann encontró que 600 jeberos vivían aún en Concepción. Es necesario señalar que los llamados paranapura eran jebero que huyeron de Moyobamba y se unieron a los muniche adoptando su idioma.
En el siglo XX, los auges extractivos de caucho, barbasco y zarzaparrilla requirieron la mano de obra de este grupo acentuándose el sistema de patrones y la depredación de los recursos naturales.
Un activo proceso de mestizaje, unido a la pérdida progresiva del idioma, ha sido una característica importante de este grupo en el transcurso del siglo XX. Sin embargo, de manera similar a lo que ha ocurrido con los cocama y cocamilla, se evidencia una fase de reconstrucción de la identidad.
En la cosmovisión de los jeberos, el mundo está sostenido por una mano. Cuando esta mano se cansa, lo pasa a otra mano. Es en ese momento cuando se sienten los temblores en la tierra.
El mundo está dividido en tres partes: Dek, el mundo del agua; Lupak, el mundo de los seres humanos y animales terrestres; y Kekiluktek, el mundo de los espíritus y las estrellas.
En Dek, los seres del agua tienen los pies y la cara hacia atrás, pero por las noches se ponen normales cuando la luna les da su luz. Cuando el río está despoblado de peces, los seres del agua salen a la orilla, lloran y golpean el agua con las macanas.
Lupak es el mundo de los seres humanos y animales terrestres. En la montaña se encuentra Tanamudak, un ser bajito. Tiene una pierna delgadita y uno de sus pies cortitos. Mora en los gruesos árboles de mururé. Cuando alguien persigue a los seres comestibles del monte él los esconde. Cuando se enoja con el cazador le ocasiona fiebres fuertes. Entonces, el curandero le dice: “Por perseguir al sajino, a las perdices, a la huangana, al venado, al majás, a la carachupa ese árbol grueso te hizo daño.
Ahí dentro está el dueño de los animales”. El ser se aparece en sueños al cazador y le dice: “Cuando vengas a cazar mis animales pídeme y te los daré.
Kekiluktek es el mundo de los espíritus y las estrellas. Cuando muere una persona llega a Kekilutek, y es recibido por Wahan, el guardián. Pero, para entrar, antes debe recoger todos sus pasos. Cuando el muerto ha sido malo Wahan lo mete en una olla de barro donde lo quemará para siempre. Si ha sido bueno va a la presencia de Yus, el ser supremo que sostiene el mundo, para vivir eternamente alimentándose del néctar de las flores como el picaflor.
Referencia:
- P. Mayor A. y R. Bodmer, “Pueblos indígenas de la amazonia peruana”, p. 244, Iquitos-Perú.
- https://bdpi.cultura.gob.pe/pueblos/shiwilu





