- Respondió firmemente el expresidente de ORPIO y actual presidente de AIDESEP Jorge Pérez Rubio.

A todos los comuneros que de una u otra forma vienen protestando frente a la muy posible creación de la nueva reserva indígena Napo-Tigre.
“El movimiento indígena organizado en el Perú está liderado por Aidesep y 9 organizaciones regionales. Una de ellas es Orpio. Es decir, las políticas son comunes, compartimos y defendemos. En tal sentido la defensa de los derechos de los aislados es una de nuestras competencias y el Estado peruano está obligado por Ley a proteger a los pueblos en aislamiento.
En Loreto hay una peculiaridad respecto a los indicios de la presencia de los aislados, en comparación a Ucayali y Madre de Dios donde se les puede fotografiar, ver que forman comunidades porque ha pasado mucho tiempo. Acá en Lorero están en situación de nómadas, se trasladan de un lugar a otro, incluso se relacionan con los hermanos de Ecuador.
Esos testimonios científicos están comprobados, ellos sí existen. No hay negación de la existencia de los aislados en la zona. El estudio del ministerio de cultura continúa porque, así como nosotros tenemos derechos, ellos también la diferencia es que ellos no pueden expresarse y nosotros como organización somos sus interlocutores” dice Jorge.
¿Por qué los que protestan insisten en que no existen y que el territorio debe ser libre para las comunidades de esa cuenca?
-Hay que reiterar. ¿Quién financia a los hermanos (del Napo) para que lleguen hasta acá, los costos, la logística, el transporte? Es fácil deducir que hay intereses económicos gigantes tras de la idea de no generar ningún espacio de territorio que impida la actividad forestal, la actividad extractiva de petróleo o minería etc. Ese es el gran temor.
Al convertirse en reserva indígena ya se convierte en zona intangible. Hay intereses de seguir concesionando para madera, petroleras. Cuando la reserva se dé va a haber protocolos mucho más estrictos para la empresa de actividad extractiva y eso genera mayores costos y quizá no va a poder ampliar su sísmica y búsqueda de otros pozos petroleros.
Ese es el objetivo y los hermanos del Napo se están dejando llevar por un afuerino de apellido Cachay, sanmartinense que no tiene ningún vínculo indígena de la zona. Solo ha tomado vigor cuando la empresa petrolera Perenco ha estado en su buen momento económico por el aprovechamiento del recurso petrolero.
Ellos (incluido Cachay) fueron los que organizaron, negociaron con la empresa, fueron ellos los que se beneficiaron. Ahora influenciados los hermanos, a permisión de ese señor, quieren impedir que avance el proceso que es justo, claro y transparente. El estudio aún no llega a la fase de delimitación territorial.
De otro lado. ¿Hay pronunciamiento donde cuestionan que pueblos originarios no dejen avanzar el trazo de la carretera hacia la costa norte?
-Es una carretera que quiere atravesar los bosques vírgenes de la Amazonía peruana. Los hermanos Wampis han venido organizando sus territorios autónomos, es un sueño de reivindicar esos grandes territorios que estaban desde antes que existe el Estado peruano y que han estado gestionado y bien conservando los pueblos. La mirada ahora es que esos pueblos se puedan desarrollar de acuerdo al uso y sus costumbres, con una economía moderada, no de contaminación que genera estragos en la salud de los hermanos.
Entonces la carretera se convierte en una amenaza frente a los territorios que se quieren recuperar en la cuenca del Tigre, Pastaza, que está altamente contaminada por la actividad petrolera. Aún no se han remediado los sitos contaminados, no hay asistencia médica adecuada para las personas contaminadas con cadmio y plomo. La noticia de la carretera es fatal para la gente que está allá. Trae a la memoria la carretera interoceánica sur que ha afectado a los hermanos indígenas de esa zona.
Además, Loreto se está convirtiendo en una región llena de narcotraficante y eso se tiene que tomar en cuenta. El narcotráfico estuvo en el Vraen donde recibió un fuerte golpe militar. Bajó a Ucayali y ahora a la parte amazónica. Ahora se conecta al narcotráfico del trapecio amazónico y la gente está en medio de un fuego cruzado. Entonces hay que respetar la decisión de los hermanos Awajun y Wampis que se oponen a esa carretera Iquitos Saramiriza. Para ellos esa carretera no constituye el desarrollo sino, una amenaza.
¿Cuándo se reúnen representantes de comunidades indígenas con el presidente Castillo?
-Respaldamos la agenda del movimiento indígena. La actividad petrolera es solo un punto en la agenda, pero hay otros temas pendientes como salud, mejora de infraestructura, remediación, compensación por muertes de hermanos en medio de protestas pacíficas.
Esa lucha es justa y Aidesep la respalda. Planteamos una reunión para el mes de noviembre en Lima con todos los líderes de los pueblos originarios. Contemplar todos los planes que se están gestando en los pueblos de la región para finalmente consolidar uno y ese desarrollar y monitorear.





