Tal interrogante según un estudio desarrollado por la empresa Imasen, revela primeramente que los más de tres millones del electorado joven, en su mayoría ya tienen definido su voto que en líneas generales favorecerá a dos principales candidatos: Alejandro Toledo Manrique y Luis Castañeda Lossio.
Tal tendencia de la masa juvenil que en el conjunto electoral revela una presencia de 21 % respecto a las cifras de electores del 2006, permite presagiar que de haber segunda vuelta, ambos candidatos tendrán que vérselas nuevamente en las urnas, donde en realidad podrá definirse hasta dónde el poder joven puede influir en el resultado de una elección de la magnitud de la que cumpliremos el próximo 10 de abril.
Estimamos que dentro de la estructura juvenil hay un alto porcentaje de jóvenes universitarios que tendrán un rol decisivo en la jornada de abril; y si Toledo y Castañeda son sus opciones es porque a ambos ya los han sometido a un examen concienzudo respeto a las tendencias e imagen de ambos.
Lo anteriormente señalado obedece a la percepción de que a Toledo los jóvenes que lo apoyan, lo ven como el líder social de un estrato por muchos años relegado y también como un producto de las aulas universitarias de donde emergió como un ícono social reivindicatorio.
En cuanto a Castañeda Lossio, el 23,7 % de la masa juvenil votante, lo tiene como preferido por su constante espíritu de trabajo y por sus obras que han cambiado la fisonomía de la todavía destartalada Lima, dando trabajo a un respetable número de trabajadores manuales, aunada a la creación de diferentes espacios recreativos para que la población tenga espacios vitales adecuados a su configuración humana.
En cuanto a Ollanta Humala, la preferencia juvenil está a mucha distancia de favorecerle, pues sólo un magro 9.7 % le da su voto mientras que el resto del electorado le dedica una bajísima intensión de voto. La explicación a esta decisión juvenil obedecería a que la mayoría de jóvenes se sientes cómodos con el sistema económico que presenta actualmente el país y siendo Ollanta Humala para su interpretación un antisistema, pone en peligro tal esquema que se ajusta a lo que interesa a este grupo etario, cuya inquietud es estudiar para conseguir buenos empleos y salarios, logrando tener así, su porvenir asegurado.






