Siempre están ahí. Siempre dispuestos a darlo todo. Siempre alertas para salir corriendo al escuchar las sirenas de emergencia. Siempre prestos a colocarse los uniformes raídos que ya poco o nada los protegen de las lenguas de fuego. Siempre están rápidos a colocarse botas que incluso les hieren sus pies debido al mal estado en que se encuentran.
Ellos son los Bomberos del Perú. Ellos son los Bomberos de Loreto, los mismos que siguen abandonados, olvidados, similar únicamente al abandono espeluznante de los peruanos vivientes en zonas de frontera. Ahí sobreviven sin demandar grandes presupuestos para su accionar, sino esperando entre valientes y no; los lastimeros aportes que algunas organizaciones internacionales o nacionales, les alcanzan.
El último 5 de diciembre se recordó el Día del Bombero Voluntario. Y el día 6 muy de madrugada los “hombres de rojo” estuvieron entregando todo su esfuerzo y arriesgando su vida en el tremendo incendio registrado en el centro ferial “Sachachorro”. Las pérdidas materiales de los comerciantes, han sido cuantiosas.
Frente al poco interés que ponen las autoridades en cuanto a destinar un presupuesto sustancial para las unidades de bomberos, se debería ir pensando en impulsar el pago adicional de un impuesto que luego vaya derivado a la gran unidad de Bomberos de Loreto. Como se hizo en una época.
¿Por qué no? ¿Acaso creen ustedes que la gente de “Sachachorro” no habría pagado su pequeño impuesto de manera mensual, con tal de tener a un cuerpo de bomberos fortalecido para auxiliarlos a tiempo? Claro que sí. Como cualquiera de todos nosotros, porque nadie está libre de un siniestro. Nadie. Absolutamente nadie.
Felizmente, gracias al servicio espontáneo, gratuito y eficiente que realizan los bomberos, pese a sus limitaciones, pertenecen a una de las instituciones más valoradas y admiradas por la población peruana.
Ya sea apagando un incendio, socorriendo a un herido, atendiendo un accidente vehicular o brindando ayuda a alguien en riesgo de salud; los Bomberos siempre son una mano amiga dispuesta a entregarse totalmente por preservar el bienestar de todos nosotros.
Entonces las autoridades que manejan presupuesto público, a ver si entienden ese significado y respaldan el accionar de los “hombres de rojo”.





