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Los Ashaninka y la conservación de sus prácticas culturales

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  • Una etnia golpeada por el terrorismo


Pedro Mozombite (Cronista)
pedromozombite07@gmail.com
Cel: 965856337

Los Ashaninka representan el grupo indígena amazónico más numeroso del Perú. Su identidad se encuentra estrechamente relacionada con la defensa de su territorio. De igual manera, es de suma importancia el vínculo con la naturaleza y los seres que la habitan, puesto que entre ellos se reconoce que todo lo que les rodea tiene vida. Los Ashaninka, además, reconocen la importancia de impulsar la revalorización de su cultura, principalmente, para transmitir conocimientos y saberes tradicionales, como el idioma o el uso de plantas, a las nuevas generaciones (Ministerio de Cultura, 2014).
La presencia de los antepasados de los Ashaninka, los primeros hablantes de lenguas de la familia Arawak a la cual pertenece, data de aproximadamente más de 3,000 años atrás. Su ubicación se concentraba en el bajo Amazonas, en las cercanías a la actual ciudad de Manaos, en Brasil.
Asimismo, se considera que los antepasados de los Ashaninka provenían de una cultura llamada Hupa-iya, quienes llegaron hacia el Ucayali desplazados por migrantes que hablaban lenguas de la familia Pano. Muchos de ellos se movilizaron hacia los valles de Chanchamayo, Perené y Bajo Apurímac, así como posteriormente se dio la ocupación de los valles situados a lo largo de los ríos Ene, Tambo, Pachitea, Pichis, continuando hacia el Gran Pajonal (Ministerio de Cultura, 2014).
Esta familia Arawak comprende alrededor de 80 lenguas que actualmente se hablan en las Guayanas, Venezuela, Colombia, Brasil y en las estribaciones de los Andes peruanos. Dentro de las lenguas arawakanas se incluyen diversos pueblos Indígenas, como los asháninka, chamicuro, matsiguenga, yanesha amuesha y piro.
Antes de la conquista española en América, las lenguas arawakanas se hablaban en regiones muy dispersas, abarcando desde el Caribe hasta el Gran Chaco y desde la desembocadura del Amazonas hasta las laderas de los Andes.
El origen de la familia probablemente sea el bajo Amazonas, entre la desembocadura del rio Negro y la isla de Marajó, desde donde se habría dispersado siguiendo los afluentes del Amazonas.
Los Ashaninka están ubicados en las regiones de Ayacucho, Cusco, Huánuco, Junín, Pasco y Ucayali; en los ríos Bajo Apurímac, Ene, Tambo, Satipo, Pichis, Bajo Urubamba, Alto Ucayali, Pachitea y Yurua, asi como en sus principales afluentes.
En Brasil es conocido como kampas, se encuentran distribuidos en pequeñas localidades a lo largo de los ríos Breu, Amonia y Arara, afluentes de los ríos Envira y Yurua. Es muy probable que la presencia asháninka en Brasil se deba a la acción de los patrones caucheros, quienes los trasladaron desde el Gran Pajonal. Sin embargo, algunas fuentes refieren la presencia de asháninkas en territorio brasileño desde finales del siglo XVII e inicios del XVIII (Kitaka, 1991).
Antiguamente fueron denominados como chunchos, chascosos, cambas, thampas; los asháninka han sido tradicionalmente más conocidos como campas. Los primeros testimonios de la presencia asháninka en la Amazonia que nos han llegado hasta el presente son armas de bronce, como por ejemplo hachas encontradas en el territorio que ocupan desde antes quizás del surgimiento del Imperio Inca
A partir de 1635, los asháninka comenzaron a ser evangelizados por dominicos y franciscanos, siendo estos últimos quienes constituyeron efectivamente la presencia del Estado colonial español en dicho territorio a través del Convento de Ocopa en el valle de Mantaro. Los franciscanos fundaron inicialmente una misión para los kampas y amuesha cerca del actual pueblo de La Merced, trazándose como objetivo el control del Cerro de la Sal y, en último término, el dominio del intercambio de bienes entre las etnias de la Selva Central.
Con el inicio del «boom» del caucho, en los valles adyacentes al Perene, se instauró el comercio de esclavos campas, especialmente de mujeres y niños, que continuo hasta la década de los 70. Hacia 1920, los misioneros adventistas iniciaron un trabajo misional en la zona que fue continuado en 1950 por el Instituto Lingüístico de Verano.
Entre 1986 y 1996, los asháninka se vieron involucrados en la violencia desatada por movimientos terroristas como Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, asi como en las acciones desarrolladas por las fuerzas antisubversivas para controlar estos movimientos. Se calcula que cerca de 10 mil asháninka fueron desplazados forzosamente a dejar su lugar de origen, 6 mil personas fallecieron y cerca de 5 mil personas estuvieron cautivas por los diferentes grupos agresores. También se estima que durante los años del conflicto desaparecieron aproximadamente 40 comunidades asháninka.
Los Ashaninkas han conservado su idioma y, en muchas comunidades, su vestimenta, sus creencias religiosas y prácticas culturales, asi como el uso de plantas medicinales y la consulta al líder espiritual, el sheripiari o ‘tabaquero’.
Existe, asimismo, la regla del “servicio de la novia” según la cual un hombre debe quedarse a vivir en el asentamiento de su suegro por un tiempo variable que generalmente termina poco después de nacer el primer hijo.
La agricultura es la principal actividad económica de los campa asháninka, siendo los principales cultivos la yuca, plátano, maíz, sachapapa, camote, arroz, caña de azúcar, piñas entre otros productos. La agricultura comercial ha logrado un gran desarrollo en este grupo, especialmente en las comunidades localizadas en los valles de los ríos Perene y Satipo, dedicadas al cultivo del café y el achiote.
Los asháninka han sufrido en los últimos años, por parte del grupo terrorista Sendero Luminoso, uno de los más barbaros y repudiables genocidios en la historia de América Latina. Gran parte de su territorio, además, ha sido usado en las últimas décadas para plantaciones de coca por narcotraficantes y por colonos inmigrantes de la sierra en busca de nuevas tierras para la agricultura. La supervivencia de los grupos asháninka y su medio ambiente, asi como su conocimiento del bosque amazónico, les permitió vivir de manera compatible con la naturaleza, muy parecido a los mayas (sabio de los bosques)
Según la Comisión de la Verdad y Reconciliación de todos los pueblos del Perú, los asháninka fueron los más golpeados por el conflicto armado de las décadas de 1980 y 1990.
Una de las celebraciones más comunes entre los Ashaninka han sido las “masateadas”, las cuales giran en torno a la preparación e ingesta del masato, bebida tradicional del pueblo. Estas componen una versión actual de la fiesta que se hacía en honor a Kashiri, el dios Luna.
Las mujeres se organizan para la preparación de grandes cantidades de masato, las cuales se comienzan a tomar desde la tarde, una vez finalizada la jornada de trabajo, hasta horas de la noche o incluso días, dependiendo de la provisión de masato. Estos eventos suelen ser muy animados. Las familias comen, beben, conversan y bromean entre pares. La ingesta de masato fermentado usualmente conlleva a la embriaguez, la cual se canaliza en cantos y bailes.
Además, el pueblo Ashaninka guarda una gran experiencia en la elaboración de diversos objetos como cerámica, cestos, esteras, entre otros, los cuales componen parte de su legado material. Varese (2006) ha resaltado entre ellos el hilado y el tejido, actividades predominantemente femeninas que devienen en la confección de las cushma tradicional.
Los asháninka creen que el dios Sol vivo estaba siempre arriba antes de que existiera este mundo. Como tiene poder, desprendió una partícula de su corona que se asentó en las densas tinieblas y poco a poco formo este mundo. De ahí crecieron las plantas y todas las cosas que hemos visto. Luego salieron los asháninka.
El agua es aliento del Sol vivo que ha hecho rodear su planeta para que vivieran todas las aves, animales y toda la gente. El espíritu del agua es el aire, de esta forma el aire vuelve a ser agua.
Cuando uno muere, su alma debe ser primero probada antes de ser transportada a otra tierra encima de este mundo. Cuando muere una persona mala, su alma se queda donde están sepultados y se transforma en cualquier forma: ave, añuje o venado.
Referencias:
• P. Mayor, J. Álvarez, J. García y R. Bodmer, “Pueblos indígenas de la amazonia peruana”, p. 241, 1979, Iquitos-Perú.
• https://bdpi.cultura.gob.pe/pueblos/ashaninka

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