- Familia clama por justicia y apoyo para transportar sus restos.
Jefry Padilla Hidalgo, un joven de 22 años natural de la comunidad de Limón Cocha, distrito de Alto Tapiche (Requena), figura entre las trece víctimas de la reciente masacre perpetrada en Pataz, región La Libertad. Según reportes oficiales, los asesinados eran agentes de seguridad privada secuestrados y luego ejecutados por presuntos mineros ilegales. Sus cuerpos fueron arrojados al interior de un socavón que pertenece a la empresa R&R, la cual presta servicios externos a la minera Poderosa.
Jefry trabajaba como vigilante junto a su hermano, quien, por una coincidencia del destino, se retiró del lugar un día antes del ataque, salvándose de una muerte segura. La tragedia ha golpeado con crudeza a su familia, que desde hace cinco años reside en Pucallpa. Sus padres, profundamente consternados, viajan hacia Trujillo para reclamar los restos del joven loretano y trasladarlos a la ciudad donde actualmente viven.
Con lágrimas en los ojos, Menelao Padilla, padre del joven, denunció que la empresa involucrada no se hace responsable de los gastos funerarios ni del traslado, alegando que los fallecidos eran «mineros artesanales en proceso de formalización», argumento que la familia rechaza con indignación.
“Mi hijo no era minero ilegal, era agente de seguridad. Exigimos justicia y apoyo para poder darle cristiana sepultura”, declaró Menelao, quien pide ayuda a las autoridades de Loreto, así como a personas de buen corazón que deseen solidarizarse.
Cualquier persona que desee colaborar con los gastos de traslado y sepelio puede comunicarse al número 968 470 705, que pertenece al padre del fallecido.
El caso ha conmocionado a la opinión pública nacional y pone nuevamente en evidencia la grave situación de violencia e informalidad que afecta a zonas mineras del país, donde el Estado parece ausente y los trabajadores quedan a merced de mafias armadas.
(C. Ampuero)





