– Crítica Literaria
Eleazar Huansi Pino, nació en la antigua ciudad de Requena. Sus primeros amigos fueron el bosque, la floresta y sus habitantes terrestres , acuáticos y aéreos. Sus ojos, llenos de asombro, vieron rasgos más cercanos de una bravía geografía. Los volátiles cocuyos alumbraron sus primeros días , cuando los atardeceres anunciaban noches que podían ser serenas, hermosas o tormentosas. Ese escenario en las riberas del río Ucayali forjaron un joven con la suficiente fortaleza para sobrevivir, estudiar, sin la menor idea de que un día no muy lejano ingresaría al fascinante mundo de la literatura.
El autor del poemario internalizó en su mente su terrible geografía, lo que expresaría tiempo después en sus versos. Ver la selva, el gran escenario de la vida en la Amazonía peruana, desde el vuelo de un avión o del desplazamiento de una nave fluvial, no hace posible a persona alguna conocer sus secretos, su fauna variada, la vastedad de su extensión, el peligro que encierra el bosque. Un ciudadano de otra región, si tuviere la desgracia de perderse en la manigua, su vida estaría en constante peligro, no encontraría una salida salvadora y solo caminaría en círculos que con seguridad lo llevarían a ninguna parte. El escritor peruano, Juan Gargurevich, en su novela «El paraíso del Diablo», nos conduce a una geografía a la par que fascinante, llena de grandes peligros, misterios que surgen en su entorno, el atormentador clima que varía de un momento a otro, convirtiendo la belleza selvática en un verdadero infierno. Eutasio Rivera , en su novela « La Vorágine», nos habla de la dureza, la magia, la malignidad del bosque amazónico y de sus misterios nunca revelados, especialmente al final de la obra.
Huansi canta a la vida, a los primeros filtreos amorosos, expresa conceptos filosóficos que se advierte en sus versos. No obstante, a lo largo de los poemas, no existe un punto de inflexión y continúa con la misma temática, totalmente absorbido por ese mundo que lo vio nacer. Leamos algo de sus versos : « Así hemos formado realmente este mundo verde, trasatlántico, de cashueras insurcables, de vertientes torrentosas, de ríos violentos, nutriendo con sal los dulces lugares».
El poeta explora su mundo y canta a la naturaleza con dilección y así vemos en otro de sus versos cuando nos dice: « Busco mi salvación en el verde de sus hojas. El mundo ha corrido tanto, y me corrompí tanto. ¡ Salve oh generoso guiador de mis codicias , haz eco en tus oídos estos poemas vertidos, vertidos de las locuras de mi atribulado corazón!.
Y el sendero de la selva, del verdor y de su eterna identificación, surgen también en los siguientes versos: « Soy labriego en tu extensa playa , mi arado en el lugar exacto, donde veré crecer lo que hoy siembro».
Huansi, ensaya un interesante oximorón, figura poética que pocos usan: «ahora y tan de repente una luz entre la sombra».
«Debajo de las aguas está el alba. Allí nada se extingue. Mira el río y no podrás verlo. La oscuridad de su luz, la tranquilidad de los remolinos».
La poesía , igual que la filosofía, puede explorar intuitivamente la realidad y todo lo que concierne a la vida del Hombre, como Especie. No existen límites a la imaginación, a la capacidad reflexiva de la persona. No hay temas intocables. Por eso, advertimos en uno de los poemas de Huansi, el principio de la vida, la teoría de la evolución de Darwin, inobjetable hasta ahora mientras no se demuestre lo contrario. Sabemos que la Ciencia es racional, pero también de valor temporal. Eso quedará para más adelante, si hubiere una demostración diferente.
Lo podemos descubrir en los siguientes versos: « De agua y barro fuimos cuando nos mezclamos. De ahí nacieron los hombres, que luego se perennizaron en caras de otorongos y sajinos, en montes, rocas y piedras grabando sus rostros al pie de los pongos…»
Eleazar Huansi Pino es el mejor ejemplo del poeta selvático, sus versos llenos de amor a la Naturaleza, a sus semejantes, a los moradores del bosque, de las aguas, del aire, es decir de la hermosa y terrible geografía que vieron sus ojos al nacer. Cuando recién llegaba a la pubertad, nadie habría podido adivinar que en él crecía una virtud que muchos selváticos cultivan hoy con diferentes grados de éxito; es decir, el sentimiento, la vocación y el deseo permanente de ser narrador, poeta y practicar todas las artes que su genio le podría conferir. No olvidemos que Huansi es también un buen cuentista, novelista de éxito, aunque su trabajo literario siga aún dentro de nuestras fronteras, esperando una buena oportunidad para universalizarse.







