Los padres de familia han comenzado, desde días atrás, a hacer las respectivas gestiones para que sus hijos vuelvan a las aulas escolares. Un verdadero vía crucis que se inicia con las interminables colas para matricular a los niños, difícil labor más aún cuando se trata de poner en el primer grado al hijo. En muchos centros educativos hay que tener padrino o madrina para acceder a una plaza.
Luego los bolsillos van a sufrir serias bajas con la larga lista de útiles requeridos, que muchas veces son obligatorios de tal o cual autor o editorial, lo que no debería ser así, porque eso lleva a la suspicacia y a pensar mal del maestro y del colegio.
Vestir al muchacho es otro gasto que hay que sufragar con creces, mínimo dos uniformes para todo el año, zapatos y zapatillas para la educación física. Y día a día la lonchera, porque hay que prevenir para no enfermarse.
Con malas experiencias pasadas con los desayunos de Qali Warma, muchos padres ponen a la defensiva a sus hijos para no ser víctimas de intoxicaciones que en cualquier momento se podrían presentar porque los alimentos, ese día, están en mal estado.
Lo preocupante después de todas las anteriores anotaciones, es saber desde ya si los maestros harán su trabajo de enseñar a los niños y jóvenes con dedicación y entereza, porque aún no se han solucionado los mil y un problemas y reclamos que tienen como sindicato, y eso, como gremio, es bandera para seguir en la protesta, en el plantón, el paro, la huelga de horas y la huelga indefinida, dejando plantados a los alumnos y con la inversión de los padres de familia tirada al agua.
Mientras el Estado no salde deudas, compromisos y promesas con los maestros, no vamos a tener asegurada la educación de nuestros hijos, porque el sector educativo no cejará ni por un instante de seguir y mantener su lucha sindical, como que ya ha anunciado su primera medida de fuerza para los primeros días de marzo, cuando precisamente está programado el inicio del año escolar. Así de fácil.





