- Opina el escritor y poeta Percy Vílchez Vela, nacido en la localidad de Panguana I Zona, allá por el año 1960.
- Todo hombre de letras en Loreto, lo conoce. Fuera de Loreto, también, su nombre ha traspasado la sábana verde amazónica. Sus creaciones literarias han volado por diversos continentes.


Su realidad concreta de vida hoy en día, varios la observan. Sus carencias y necesidades, parecen interesar a pocos. Pese a que él se interesó por muchos y dio gran aporte al segmento cultural regional. Así es la vida. Diría alguien.
En el andar por diversas calles de Iquitos, observamos a una persona de alta figura (quijotesca), con un maletín negro lleno de libros antiguos. De mirada directa y pasos decididos hacia una dirección. Nos acercamos, lo miramos más de cerca y le pedimos que nos regale una entrevista. El gustoso, acepta. Empezamos preguntando ¿qué le molesta?
“El ruido, hay demasiado ruido lo que obviamente impide trabajar. Uno va buscando salir del ruido, salir de ese ámbito viciosos del ruido” responde.
¿En tu casa no hay ruido?
-En la huerta no hay, no hay…
¿Ahí escribes?
-Sí, claro. Escribo un poemario, un libro de cuentos, una novela ambientada en 1899, donde el Estado peruano atrapó a 500 piratas locales en el Shanusi y el Huallaga. Desarticuló una banda brutal de piratas. Ese hecho está en la novela.
Es probable que este fin de semana publique un libro sobre crónicas de Juan Alvarado. Un cacique de Chachapoyas. En 1550 él publica una crónica perfecta, exacta. Escribió sobre la historia de su pueblo con relación a los hispanos y la historia de Chachapoyas con relación a los Incas. Fue la primera vez en la historia de la Amazonía que él pide justicia para los indios.
Esa crónica va a ser publicada esta semana o a fin de mes, saldría a través de la editorial Horizonte del músico que estudio en Rusia, Luis Salazar. Él es el intermediario y contactará a la editorial. Él también ha publicado libros de música, es un excelente compositor.
¿Dónde naciste?
-Soy totalmente loretano. Nací en Panguana I Zona. Es un lugar al que quiero volver siempre para poder respirar, estar sin ruido. Estudié allá primaria, y en el colegio MORB el nivel secundario. En la UNAP estudié Biología. No me dedique a esa carrera, decidí ser escritor. Escribo en mi huerta, también he criado caracoles, se hacen los mejores cebiches del mundo.
¿Vives con tu familia?
-Mi madre ya murió, vivo con mi hermano. Estoy tratando de fundar una universidad en mi casa. Universidad Dioteológica Amazónica. Estoy llamando a mis amigos, quiero hacer un estado de gente y concretarla, que sea de primer nivel.
¿Qué opinas de las elecciones que ya se avecinan?
-Es lamentable lo que pasa. ¿Cómo es posible que Belaunde, Haya de la Torre, Barrantes Lingan desaparezcan sin dejar huella política? Aparecen candidatos que viven insultándose entre ellos y no tienen ninguna propuesta. ¿Qué elige el votante? No tiene ninguna elección y va a votar para que no le multen.
Pienso que lo que viene a continuación, es para mí, lo genial de nuestra historia regional. La posibilidad de conceder el voto al quinto poder. Es el ciudadano urbano y rural. Antes hubo un frente de usuarios que permitía a la gente protestar exigiendo beneficios. Pienso que el futuro está en manos de los ciudadanos en general, ya no de los políticos.
¿Cuántos libros has publicado?
-Hasta ahora 12.
¿Y cuál es el que más te ha llenado y que te haya hecho decir, este es mi mejor libro porque es el que más le ha gustado a la gente?
-Ninguno todavía. Aun.
¿Tienes más proyectos?
-En mente tengo una novele ambiciosa que trata como de 12 familias a lo largo de la historia de la Amazonía, donde hay de todo. Ese es mi libro más ambicioso. A fin de año probablemente lo termine.
¿Qué te parece la aparición escritores, la nueva generación?
-Me parece bien. Ellos deben definir si van a escribir siempre o se va a decidir por hacer otras actividades. En el Perú la trayectoria de Vargas Llosa es ejemplar. Como Ciro Alegría, que se dedicó solo a escribir y eso le permitió un buen rendimiento en el trabajo obtenido.
Murieron, Alfredo Bryce acaba de morir…
-Sí claro, murió y quedan sus obras. Eso es lo más importante.
Igual que tú. No has muerto, pero tu obra siempre está ahí, reconocida. Eres un referente para los jóvenes escritores loretanos.
-Bueno, yo supongo ¿no? Lo más importante es que el tiempo se encargará de decir eso, es lo que espero. Lo demás es pura palabrería. Lo que quisiera recomendar a la gente, es que siempre busque hacer lo que más le gusta, supongo que eso es lo que más se quiere en la vida.
¿Si volvieras a nacer, volverías a ser escritor?
-Sí, claro, exacto. O torero.
¿¡Torero!?
-Para hacer que el toro embista a la gente que está viendo en una carnicería. Como un toro en desgracia viendo a otro toro y disfruta. Como decía Marlon Brando.
¿Qué extrañas de esta vida?
-El silencio. Aún tengo una tía en Panguana. No voy porque quiero hacer mi universidad en mi casa, mide 100 metros.
¿Cómo sobrevives ahora?
-Vendiendo mis libros.
¿Y si no vendes?
-No como. Mi hermano me apoya en algo y amigos que a veces me compran libros.
¿Y eso qué te provoca, haber producido tanto y un poco al final no se tenga los recursos para seguir haciendo lo que más te gusta, escribir?
-Estamos en el Perú y muchos sobrevivimos. Es un país sordo a lo mejor que tiene que es su gente. Haya de la Torre, vivió toda una vida escribiendo crónicas y vivió pobremente hasta que murió.
A veces pienso, como un profesor puede cobrar hoy y al día siguiente ya no tenga ni un centavo. La peor tragedia del país es no leer y así andamos.
¿Qué te hace feliz, que te sigue haciendo feliz?
-Escribir. Ahora escribo a mano, hay un mayor contacto con la realidad. Obviamente, también enamorar a una chica, también nos hace feliz un rato.
Vargas Llosa murió, Alfredo Bryce Echenique, hace pocos días…
-Así es. Y Bryce se dio el lujo de pedir permiso para partir. Bueno todos morimos, nadie se queda. Ciro Alegría fue el primer escritor novelista profesional, solo escribía. Vivía de sus crónicas por eso dejó grandes libros. No se puede escribir y realizar otro oficio. No se puede.
En México es distinto, el Estado te da una beca para que no trabajes y solo escribas. En Cuba igual, pero acá no hay nada de eso lamentablemente. Es una tragedia.
Habla calmado Vílchez Vela, agradecemos y le ofrecemos un jale hasta la casa de su amigo dentista. En el trayecto sigue hablando de su proyecto universitario. Baja del vehículo y camina hasta la vivienda de su amigo.
Lo vemos andar y se nos viene a la mente la imagen de César Abraham Vallejo Mendoza (quien gustaba de escribir con un lápiz chiquito). Quizá por el abrigo que llevaba Vílchez encima, quizá por esa imagen frágil y mente literaria caudalosa que ha plasmado en 12 libros. Quizá fue por eso que se nos vino la imagen de Vallejo como un relámpago.
(Luz Marina Herrera Lama).





