POR: JUAN SOREGUI VARGAS
Mucho años antes que se fundarán los organismos de investigación y las universidades, existieron personas que mediante la observación y luego la experimentación descubrieron conocimientos y tecnologías que aplicaron en su vida diaria para poder adaptarse al proceso de selección natural (supervivencia en el tiempo de los animales y vegetales mejor adaptados a un determinado medio ambiente climático)
Podríamos poner cientos de ejemplos de nuestros antepasados, antes de Cristo, que realizaron este proceso de investigación informal y su aplicación para sobrevivir a climas adversos y, con el tiempo se combinaron perfectamente con la sabiduría generada en organismos de investigación.
Uno de los hechos que impactó, es el siguiente relato científico-periodístico: En China, los mejores egresados de la facultad de medicina de las universidades tenían que hacer su trabajo inicial en las zonas rurales. En cierta región de este país oriental, la doctora que se había establecido en una aldea a vivir con sus habitantes, encontró que no padecían de malaria. En el registro histórico que hizo esta galena, no había un solo caso de esta enfermedad, que mataba o diezmaba en otros sitios de China. La doctora profundizó sus investigaciones en cuanto a las costumbres alimentarias de los habitantes y después de un par de años llegó a la conclusión que estos moradores prevenían y hasta curaban la malaria mediante la ingestión de una bebida preparada con una hierba que crecía en las márgenes de uno de los arroyuelos. ¿Cómo lo sabían estos habitantes nativos? Mediante la investigación informal y que fue sintetizada luego en laboratorios gracias a la sistematización que hizo esta excelente doctora, que partió del reconocimiento de lo valioso de la investigación informal de los nativos de esa zona.
Durante muchos años, los diferentes gobiernos de los países desarrollados estuvieron tras este descubrimiento y de la hierba que lo sustentaba, desatándose incluso altercados diplomáticos, ya que los gobernantes chinos no querían entregar el secreto. Hasta que un día, un naturalista, observador no científico comunicó a varios investigadores de una universidad de Norteamérica de la existencia de la hierba y, encontraron la planta milagrosa regada en las márgenes del río Potomac. La historia quedó allí y, es posible que a partir de esta herbácea se hayan preparado remedios para prevenir y curar el paludismo.
Este ejemplo no solo se da en la medicina, sino en muchas actividades agronómicas, pecuarias y piscícolas. En este sentido, desde hace años, y ahora se ha venido observando en nuestras universidades y especialmente en el Instituto de Investigación de la Amazonía peruana-IIAP, el fortalecimiento de la actividad de rescate de conocimientos nativos que se persevere en observar las costumbres de alimentación y curación tradicional de los pueblos de nuestra Amazonía para en combinación perfecta con los resultados científicos que se encuentren en el laboratorio, se pueda generar productos tecnológicos que sirvan a todos, especialmente a los más pobres. Este agradable y provechoso encuentro de lo formal e informal, se puede observar en las acciones de investigación y promoción que realiza no solo el IIAP, sino empresas pro activas que tratan de contribuir con el desarrollo sostenible como es el caso de Amazon Business & Consulting (ABC), quienes en su afán de difundir los resultados encontrados hasta la fecha, han ubicado nuevos conocimientos de la observación informal, lo que les ha permitido hacer una alianza estratégica con el conocimiento hallado por los agricultores y piscicultores, en piscicultura, plantas medicinales, frutales nativos, etc, para de manera conjunta analizar y aplicar mejoras en las piscigranjas, chacras integrales, salud, etc. Lo que si es necesario sugerir es que este rescate se realice en un marco de un respeto al ambiente y con justicia social y económica.





