Toda una fiesta de magia y cultura es lo que se vivió en el exclusivo balneario de Asia, en Playa Blanca, donde se llevó a cabo la VI Subasta de verano del MALI (Museo de Arte de Lima), que en esta edición se realizó a modo de homenaje al arte de la selva; las expectativas fueron muchas para esta apuesta tan arriesgada, los resultados todo un éxito: más de 190,000 dólares recaudados sólo en venta de arte amazónico. El Comité de subasta del MALI decidió trabajar de la mano con los curadores Christian Bendayán y Gredna Landolt, quienes han hecho una acertada selección de piezas que exploran las tradiciones y las miradas desde y sobre la selva.
La riqueza cultural que envuelve a la selva se ha convertido en una fuente inagotable de inspiración para diversos artistas. En un ambiente cargado de color y energía, las artes plásticas se han desarrollado en los últimos años de una manera impresionante, conservando en muchos casos sus raíces milenarias y en otros renovándolas. Si bien, desde hace algún tiempo, el público y la crítica han aplaudido la irrupción del arte proveniente de nuestra Amazonía en el circuito oficial de las artes en Lima, en estos momentos podemos afirmar que su inserción en el mercado más exigente, conformado por coleccionistas y un público dedicado a adquirir obra de los más renombrados artistas internacionales, es ahora una realidad ratificada por las cifras alcanzadas que superaron altamente el precio base de las distintas obras subastadas.
En el evento se vivieron momentos emocionantes de disputa entre los pujantes compradores, desde el primer lote en venta, una pieza shipiba de cerámica en forma de una pequeña sachavaca decorada con el tradicional kené shipibo, que arrancó en 60 dólares llegando a alcanzar su venta por 600 dólares. Varias piezas excepcionales del arte y tradición de los pueblos shipibo, cacataibo, awajún y matsés, como tinajas, lanzas y hasta un tuntui (manguaré awajún) superaron los 5,000 dólares. Pinturas de destacados artistas de las nuevas tendencias, junto a pintores populares de las calles de Iquitos y artistas de pueblos huitotos, asháninkas y shipibos vendieron sus cuadros superando algunos los 10,000 dólares en su precio final.
Esta refrescante versión de la subasta de verano del MALI acercó Lima a la Amazonía a través de su arte tanto tiempo desconocido, contribuyendo a que sea valorado en su verdadera dimensión. No cabe duda que la estrella de la noche fue la selva, que se hizo presente también desde sus sabores a través de la exquisita gastronomía del destacado chef y difusor de los insumos amazónicos Pedro Miguel Schiaffino. En esta noche de celebración la alegría se desbordó a ritmo de cumbia con la presentación de la legendaria banda Los Wembler’s de Iquitos. El éxito de esta edición permitirá continuar con el proyecto de renovación de la segunda planta del MALI que contempla las salas de exposición permanente y además es un paso significativo que impulsará el desarrollo de la cultura amazónica cada vez más valorada en el mundo entero. (MIP)






