POR: JUAN SOREGUI VARGAS.
Hace cinco años, en la biblioteca de una familia de libre pensadores, culta y adicta a la lectura, encontré un libro llamado «El Complot de Pascua» Para matar el tiempo o para agarrar sueño, empecé a leer el libro del británico Hugh J. Shongfield, científico, teólogo y estudioso del nuevo testamento.
No maté al tiempo ni agarré sueño; la teoría del británico se introdujo en mi mente y alma e invitó a la reflexión de cosas que ya estaba en duda sobre las religiones y los malos intérpretes (que buscan ganar dinero) de la vida de ese extraordinario hombre que fue el Nazareno, llamado Jesús.
Analizar en este espacio este libro sobre la vida de Jesús, no sería posible. Pero, podría leerse en las universidades o en otros sitios donde impere la sana costumbre de aceptar al prójimo respetando sus ideas, sin fanatismo y, que cada quien vaya por el mundo con su fe y su creencia.
Cuando uno lee este libro, ve una serie de coincidencias con los cuatro evangelios del nuevo testamento. El autor toma como una de sus fuentes para elaborar la teoría de la vida de Jesús, los relatos de Marcos, Lucas, Mateo y Juan y otros escritos de aquellos tiempos.
Una de las principales cosas que he podido rescatar y que puede ser aplicado a la vida de la juventud actual y en general de todos, es que Jesús, un ser privilegiado intelectualmente que pertenecía a una familia judía muy devota, desde pequeño se trazó un proyecto de vida que él sabía que lo llevaría a la cruz.
Jesús planificó su existencia de manera milimétrica y a largo plazo, para despertar la conciencia y humanizar a los gobernantes de esa época y motivar en los pobladores una sana protesta para mejorar su calidad de vida (se parece en algo a estos tiempos).
La idea de Jesús, con sus acciones, no fue la de formar una religión o un imperio, sino que era una propuesta de vida llena de amor y perdón, combatir la pobreza de su gente judía, luchar contra la hipocresía de la sociedad de aquellos tiempos, ir a los gentiles y predicar este evangelio de amor. El objetivo de este extraordinario galileo, no fue enriquecerse, como lo han hecho a lo largo de los siglos, los que tergiversaron sus enseñanzas, haciendo una alianza destructora con grupos de poder político y de los que manejan las finanzas del mundo. El objetivo de Jesús fue enseñar con el ejemplo que se puede vivir bien equilibradamente material y espiritualmente, con gran amor hacia el prójimo, sin abusos de ningún tipo, con igualdad y justicia social y con dignidad.. Creo que esa es una de las principales enseñanzas de este libro: Jesús planeó toda su vida y su muerte, pero, no podía prever que surgirían personas como Saulo de Tarso, que fue uno de los precursores de la religión cristiana, que según el autor de este polémico libro nos llevó a alejarnos del verdadero mensaje del Nazareno.
Una de las cosas que, también, podemos rescatar, es que Judas Iscariotes no fue el ignorante y traidor que nos enseñan en los colegios y en los templos. No solo se demuestra en el libro de Schongfield, sino en las escrituras de los cuatro evangelistas y de los llamados evangelios apócrifos que Iscariotes es el elegido para el acto sublime del galileo. Si uno lee con detenimiento los relatos de los escritores del nuevo testamento, se da cuenta que Jesús escoge para cumplir con lo diseñado para su vida, no a un traidor, sino a un seguidor leal. En la última cena se observa cómo Jesús y Judas ponen en juego lo que hacía tiempo habían conversado y planeado, lo que se llamó el complot de pascua. Judas fue uno de los discípulos más amados de Jesús, inteligente y leal, y porque comprendió desde el principio el mensaje del Nazareno, desgraciadamente destruido por los que fundaron la religión que Jesús nunca se propuso.
¿Los sacerdotes de todas las iglesias cristianas saben esto?. Creo que sí, solo que es un secreto muy bien guardado, a excepción de algunos rebeldes como el autor de Honesto para con Dios (un pastor anglicano que fue ex comulgado) o como en nuestro caso regional del popular Chema, que cuando un día le preguntaron en el café, qué hubiese pasado si en vez de soltar a Barrabás, soltaban a Jesús, contestó algo fastidiado: dejen de molestar con esas preguntas, lo que hubiese ocurrido es que se habría fregado la semana santa. Lo que en líneas quiere decir que se confirma el proyecto de vida de Jesús.
Coincidimos con ciertos sacerdotes o pastores que es necesario tener una regla de conducta en la vida (no es necesario ser religioso para tener esta conducta), de tal manera que no seamos tan caóticos, pero, no estamos de acuerdo en las fábulas que se han inventado, en los fanatismos que se quieren imponer y en las riquezas que obtienen con mensajes apocalípticos y de salvación eterna; deben enseñar a sus fieles a hacer un proyecto de vida al estilo de Jesús, sin fanatismo, sin hipocresías, con caridad y amor, respetando a los otros aunque no profesemos su religión, por supuesto, sin llegar a ser torturado y crucificado, especialmente en los niños y jóvenes sin inducirlos a la confusión al no practicar lo que predican. Creo que eso es el mensaje de ese gran hombre que fue el Nazareno, una sociedad con amor al prójimo, al ambiente y justicia e inclusión social. Y, rescatar el valor de los hombres que como Caín y Judas no fueron malos sino escogidos por el papá lindo para sus propósitos. Enseñemos a reflexionar a nuestros estudiantes con transparencia, si continúan enseñando mentiras al final se darán cuenta y eso es peligroso, porque al confundirse tomarán el camino incorrecto.




