Desde esta semana como que vamos sintiendo que la nueva normalidad se va imponiendo en nuestras vidas asociada a nuestras costumbres, como que tenemos que llevar puestas las mascarillas y estar a un metro o dos metros de distancia entre personas.
También agregamos a ello el lavado constante de las manos con agua y jabón por lo menos veinte segundos. Hay quienes también andan con su botellita de alcohol líquido o en gel, con su mentol y siguen practicando algunas recomendaciones asumidas como preventivas, pero en realidad no sabemos a ciencia cierta, pero tampoco hacen daño.
Esto desde nuestra responsabilidad como personas por nuestra salud y por la de nuestros familiares. La otra perspectiva es la que viene desde los centros de atención al público, llámese comercios, entidades públicas y privadas, entre otros, que también tienen sus particularidades en el marco de la nueva normalidad.
Entonces, como ustedes queridos lectores, nosotros también estamos observando y experimentando las medidas que se toman para el acceso a los mercados, a panaderías, bazares, salones de belleza, peluquerías; que al ingresar la persona, tiene sus acciones de desinfección como rociado con alcohol, medida de temperatura y otros.
En este contexto que todavía el virus sigue entre nosotros y según el reporte oficial de la Diresa, el domingo solo tuvimos un fallecimiento, hay quienes consideran en base a las normativas sobre prevención de Covid-19, que lo mejor es tener una especie de mercados itinerantes que se establecen en un lugar entre determinadas horas.
Los consumidores asisten, se abastecen y luego el espacio donde se realizó la venta de los productos, queda libre y se espera limpio. Con esta estrategia de salubridad se disminuye el aglomeramiento de gente por muchas horas, entonces se da menos exposición y riesgo al contagio del virus que parece ha disminuido su carga viral, su fuerza, pero no ha desaparecido.
La otra forma al que están optando muchos negocios, es al sistema conocido como delivery, que consiste en pedir el producto por celular u otro sistema de comunicación y te lo llevan hasta la puerta de tu casa. Principalmente restaurantes que no quieren exponer ni a su público, ni a sus trabajadores, además por el costo a invertir por medidas de bioseguridad teniendo al público dentro del local, que es considerable.
Queda muy marcado entonces, porque se ha generalizado la forma itinerante de comercializar, así como el delivery, como parte de esta nueva normalidad con las pautas preventivas para evitar contagiarse del Covid-19, que esperamos siga perdiendo su fuerza letal, mientras trabajan la efectividad de tratamientos y vacunas.
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Itinerante o delivery
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