Estando todavía dentro del mes de la celebración del Día Internacional de la Lucha contra la Trata de Personas, es urgente sino emergente que todos los ciudadanos y ciudadanas estemos atentos ante acciones que evidencien casos de trata de personas y denunciarlo, porque la nueva forma de esclavitud, como también se le conoce, nos está acechando y afecta a todas las edades de personas en situación de vulnerabilidad, o de extrema necesidad de sobrevivencia.
Pueden ser niños, una adolescente, una mujer adulta o un hombre adulto, de diferentes generaciones, quienes resulten engañados para determinado fin y resulten siendo cortados de su libertad personal bajo la modalidad de rapto, y reciben amenazas para no escapar del lugar de donde se encuentran, caso contrario sus vidas y la de sus familias, peligra. Es un acto perverso y cruel de los “tratantes de personas” que no actúan solos, son parte de una red muy bien montada.
Nuestra región Loreto es una de las más afectadas del país con estos actos criminales, que desde la ciudad se ha extendido a las comunidades rurales donde las familias son mucho más susceptibles a ser engañadas. Existen varias modalidades, siendo la más común la falsa oferta de trabajo. Decenas de jovencitas han sido ilusionadas con que irán a trabajar, sea como asistentes en un restaurant, como niñeras, empleadas domésticas, en alguna fábrica, con “jugosos” sueldos en comparación de la paga que se da en nuestra jurisdicción.
En el caso de las mujeres, una vez en el lugar les quitan sus documentos y las encierran, las incomunican con sus familiares, prácticamente las desaparecen del mapa y las obligan a prostituirse. Se ha conocido varios casos donde lograron escapar y contaron el horror que vivieron. Estos testimonios no han sido suficientes para lograr que disminuyan los casos. Es que los tratantes, al verse descubiertos, están utilizando la modalidad del enamoramiento y otras formas. Fingen estar interesados sentimentalmente en la víctima y la convierten en su pareja para luego llevarlas y someterlas a sus verdaderas intenciones ilícitas.
Es por eso que la lucha contra esta lacra del nuevo siglo es difícil de combatir, pero no imposible, por eso nos piden que nos involucremos mucho más en la prevención de este mal social. A cualquiera le puede ocurrir. Nadie está libre.
Es importante estar alerta y cuidarnos mutuamente y sobre todo no tomar decisiones apresuradas sobre nuestra vida fuera de nuestra ciudad y separados de la familia y amigos; ante cualquier tipo de propuesta que parezca nos conducirá a mejorar nuestra situación económica y social, pedir toda la información posible por más cándida y generosa que parezca la situación. Hay malvados y malvadas “vestidos de buena gente”.





