No hay duda alguna. Iquitos está creciendo por los cuatro lados. Ahora, ahí mismo, en el Bulevar, en el Malecón o como se quiera llamar al lugar donde termina la ciudad frente al río Itaya, se levanta otro asentamiento humano, sinónimo de miseria, desorden e inmundicia.
Esta zona que debería ser una extensa área verde, con sus árboles donde aniden los pajaritos, desde donde se divise el río transcurriendo en sus aguas las canoas y las motoras, se está convirtiendo en refugio de personas que aparentando ser pobres han ido a parar ahí para alzar una pequeña vivienda donde pasar sus días. Pero eso puede ser un espejismo porque en las inmediaciones están estacionadas motocicletas de buena marca y potencia, como también motocarros, dudándose de la precariedad de sus moradores.
El crecimiento desordenado es consecuencia de la incapacidad de los encargados de administrar la ciudad y de su mantenimiento. Poco falta para que argumentando necesidades supremas, se invada las plazas públicas y se tome como propiedad las calles para hacer lo que les antoje, con la venia de las autoridades y de quienes pretenden ocupar cargos públicos, porque esos votos hay que cuidar.
El proteccionismo siempre estará presente con un colchón, una manta y alimentos por si fuera poco para quienes sin respeto alguno, se apropian de zonas donde los problemas abundan, donde no se cuenta con servicios básicos, porque el agua del río inunda la zona. Definitivamente ese sitio no es para vivir.
Hay una falta de planificación de las autoridades municipales para con el futuro de la ciudad. No hay un proyecto de cómo irá creciendo la ciudad, de las necesidades que más adelante habrá que enfrentar. No hay interés de nadie, a menos que por ahí se vea un fajo de billetes en la construcción de una obra.
Abrigamos la esperanza que los nuevos miembros del Concejo Municipal de Maynas, renacerá la autoridad preocupada porque la ciudad cuente con servicios eficientes para el bienestar de quienes decidimos vivir aquí, para que sea una realidad lo escrito en el escudo provincial: «Tus hijos harán tu grandeza».





