La semana que pasó nos visitó el congresista César Villanueva de la región San Martín, e hizo una invocación a que las autoridades en general trabajen unidas fijándose objetivos comunes, que sean del interés de toda la población y recogiendo las opiniones variopintas.
Este mensaje o sugerencia del parlamentario se iba a tono en lo que se proyecta buscando el bienestar de la población. Que tiene que darse una articulación para sostenerse mutuamente. Así, entendimos que ninguna obra, ni gestión puede realizarse pensando que son una especie de isla.
A la articulación entre autoridades se sumaría la de la vigilancia ciudadana que no solamente debe funcionar en un sector de la ciudad (generalmente marginal), sino también en el casco urbano con comités de vecinos que sean activos en el quehacer político-social de sus competencias.
Parece que tenemos la idea equivocada que solo los políticos partidarios pueden ser actores de nuestro presente y futuro. Si pensamos así, estamos equivocados y tenemos que ver la forma de cómo canalizar una relación más directa y útil con las autoridades de turno sean municipales o regionales.
Se acerca un nuevo proceso electoral, que en la práctica ya lo estamos viviendo y tenemos la obligación como ciudadanos de exigir el debate de propuestas en diferentes espacios de nuestra sociedad iquiteña, sea punchanina, belenina, sujuanina, pevana, nautina, contamanina, etc.
Los candidatos tienen que hablarnos básicamente de propuestas de gobierno, cómo se plantean, por qué se prioriza y de qué forma se va a lograr hacerlo realidad en caso de llegar al poder. Pero, poco de esto sucede durante los procesos electorales.
Y lo peor que puede pasar como ya ha ocurrido que sean elegidas autoridades de una misma agrupación política prometiendo trabajar unidas y que después por situaciones “internas”, nunca reveladas ni explicadas siquiera a su militancia, se rompe la relación para trabajar separadas y lo que es peor poniéndose “quirumas” en el camino. A esto solo podemos llamarlo inmadurez política.
Quién podrá salvarnos de esta actitud equivocada políticamente porque al margen de sus diferencias, tendrán que apoyarse mutuamente en los proyectos de interés común, porque a la población nada le interesa peleas fuera de lugar. Están a tiempo y nosotros estamos como ciudadanos a la espera de cambios de actitud que muevan los cimientos de una forma obsoleta e inútil de hacer política de desarrollo.
Interés común
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