En una edición anterior también ya les habíamos comentando y de hecho ustedes en sus círculos familiares, de amigos, en los centros laborales, etc., también deben haber conversado sobre la crisis de la pandemia y sus implicancias en el estado de ánimo de las personas.
Como en las últimas 72 horas que se vienen reportando muertes de amigos y de conocidos que es inevitable la sensación de vacío que dejan en el alma, pero tenemos que considerar que una de las formas de combatir al virus es buscando estar estables emocionalmente.
Es una tarea nada fácil y vemos el punto máximo de crueldad de este virus, que en medio de retenidas lágrimas nos pide que sonriamos de alegría. Y nos queda el batallar con las medidas de protección posible. No hay más armas. Entonces tenemos que seguir las recetas científicas junto a nuestras oraciones diarias.
A esto se suman las recomendaciones de forma particular como la vertida anoche por el médico Carlos Lozano Escudero, que ha pedido a toda la población que de forma voluntaria y responsable se encierre en casa, mínimo dos semanas. Ha pedido que por amor de Dios nos encerremos dos semanas en casa, para evitar mayor desgracia por la nueva cepa del coronavirus.
En todo caso como también ya se ha hablado del tema, aunque pareciera que un buen número de la población no lo quiere tomar en cuenta, debemos persistir, explicar, pedir que haya una toma de conciencia respecto a los protocolos mínimos de prevención.
Donde nos encontremos, volvámonos los mensajeros incansables y por supuesto nosotros también aplicarlo. Paralelo a ello llevemos adelante nuestras actividades económicas y al término de las mismas estar en casa la mayor cantidad de horas posibles por estas dos semanas decisivas, que dicho sea de paso, en la casa hay muchas cosas qué hacer, bastante, así como el compartir con la familia e incluir un repertorio de chistes. Lo lograremos.
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Inevitable sensación
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