Lo que se viene generando en la población respecto a un proceso electoral que no termina y una supuesta tercera ola del Covid-19 que no se declara todavía puesto que parece y no parece, depende de quién lo analice y el enfoque que lo brinde; es que nos crea incertidumbres.
Así mientras el proceso electoral más largo de la historia del país aun no termina contundentemente, razones que la mayoría de peruanos no logramos comprender, solo percibimos que nuestro sistema electoral es endeble y que le falta contundencia en el ejercicio de su autoridad de máximo ente electoral del país.
Esto nos hace recordar a la reforma electoral que partió de una propuesta convertida en proyecto de ley de la entonces congresista loretana, Patricia Donayre Pasquel que, tras perder el apoyo de la mayoría congresal de la bancada fujimorista para que se aprobara dicha reforma, su renuncia al bloque era más que cantado, como sucedió.
Esta reforma traía correcciones al sistema y cubría vacíos, además que abría paso al impedimento de la postulación de personajes que ingresan a la política con el objetivo de delinquir apropiándose de los recursos del Estado y que, haciendo su forma de vida, vuelven a postular a pesar de tener procesos o estar a punto de recibir una sentencia. Esto no convenía a un congreso lleno de gente mal intencionada, que elección tras elección nos defraudan.
Y por si fuera poco todo este embrollo, tenemos también que afrontar otra tremenda inquietud respecto a una tercera ola de la Covid-19 en nuestra ciudad de Iquitos, en la región o en el país, mientras en otras naciones del mundo que todavía como nosotros siguen luchando, ya han pasado más de cuatro olas y la lucha continúa.
Pensamos que no debemos tener restricción en aceptar una realidad. Será que estamos en una tercera ola, evidentemente que sí, aunque sean pocos casos será pues una olita, pero estamos viviendo un incremento después de una baja considerable de casos, entonces en nuestro simple entender es una tercer ola.
Estas dudas generan incertidumbre y ante las iniciales imprecisiones vienen los mayores descuidos de la población que de por sí se confía demasiado y no cumple con las medidas de distanciamiento social que es lo que más necesitamos ahora, evitar las aglomeraciones, pero al margen de las necesidades de trabajar y generar economía, no estamos a la altura de cómo afrontar una pandemia ni autoridades ni pueblo. Será lo que tenga que pasar. A seguir cuidándonos.
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