- Ella y su esposo se ganan la vida barriendo calles de Iquitos.


“Yo soy su madre y no me importa cuánto me duela el cuerpo o todo lo que tenga que dolerme por trabajar para sacarlos adelante”. Fueron las palabras de Nilda Chota, una mujer trabajadora que por el día vende chicha morada en la avenida Participación y por las noches trabaja barriendo las calles para poder sobrellevar los gastos de la casa y que hoy cuenta entre lágrimas la difícil situación por la que atraviesa.
Aproximadamente en octubre del año 2019, Nilda y su esposo adquirieron un motocarro antiguo en alquiler venta al señor Rafael Urbina, con un monto de mil soles el cual demoró en entregarles porque estaba arreglando el motocarro que tenía 15 años de uso e intentaba hacerlo ver como nuevo a excepción del motor.
“Ahorita el motor está mal y él quiere que le pague la cantidad de 5,200 soles que en la comisaría me dijeron que no tendría que ser por ese monto ya que es un motocarro viejo y no tiene ni motor nuevo. (Un motocarro nuevecito vale algo de 6 mil soles).
Nosotros desde octubre del año pasado le hemos estado dando 300 soles quincenal hasta el 12 de marzo, días después inició la pandemia y no teníamos trabajo. Mi esposo trabajaba en el Consorcio del Municipio de Belén y lo sacaron y nos quedamos sin nada y él nos exigía que le paguemos. ¿De dónde voy a pagarle si no tenía ingresos?
Ahora él nos ha quitado el motocarro y nosotros ya no tenemos para movilizarnos. Yo quiero que nos devuelva, aunque sea la mitad de la plata porque a nosotros nos hace mucha falta y no vamos a perder la plata porque a mí me cuesta bastante conseguirla” contó Nilda Chota.
Cada noche en la que Nilda necesita trabajar, cuenta con la compañía de su esposo y de su pequeño hijo que espera acostado en una carretilla a que ambos concluyan su pesado trabajo diario. En otras ocasiones también les apoya su hijo mayor para que puedan terminar más rápido su labor ya sea en noches de calor o de lluvia.
¿Cómo es posible que existan personas tan vacías de corazón que aun viendo las realidades dolorosas por las que atraviesan muchos seres humanos, tengan coraje de dificultárselas más? Pareciera que no han aprendido absolutamente nada de esta pandemia que, sin duda, la mayor enseñanza que nos ha dejado ha sido la empatía para con otras personas. Lástima que no todos lo aprendimos. (Texto y fotos: Micaela).





