- Mientras tanto los 10,500 barriles de crudo siguen varados en la barcaza sin personal operativo capacitado que lo custodie.
Los abogados y el gerente de operaciones de la lancha detenida o secuestrada, según sus propias expresiones, detallaron a la prensa local sobre el día y la hora exacta en que ocurrieron los hechos.
“El 12 de abril de 2026, aproximadamente a las 05:20 horas, cuando el convoy fluvial conformado por el remolcador COCEDA I y la barcaza PACÍFICO XIX navegaba por el río Corrientes, luego de sobrepasar el caserío Providencia, fue interceptado de manera violenta, coordinada y sin causa justificada por un grupo de personas provenientes de la comunidad Providencia, quienes se desplazaban en embarcaciones menores tipo “peque peque”.
Los referidos individuos, en un número aproximado de veinticinco 25, se acercaron a la nave y manifestaron encontrarse realizando un paro, procediendo a cerrar deliberadamente el paso del convoy.
En dicho contexto, los intervinientes actuaron bajo un escenario de violencia e intimidación, profiriendo amenazas contra la tripulación y generando un riesgo real de agresión física, tras lo cual abordaron ambas embarcaciones y obligaron al patrón a detener la navegación, asumiendo de facto el control material del convoy fluvial” mencionó el abogado José Díaz del estudio que preparó la denuncia penal contra los que resulten responsables.
Por su parte el abogado Jaime Meléndez, mencionó que estos hechos no pueden seguir repitiéndose cada cierto tiempo porque es un peligro, tanto para las personas que transportan el petróleo, como para el ecosistema en caso haya un derrame de magnitudes por no estar siendo bien custodiado el hidrocarburo.
“Es algo inconcebible lo que ha pasado, cómo pueden ocurrir estos hechos a plena luz del día, contando con autoridades que velan por el cumplimiento de las leyes. La denuncia que se ha interpuesto contra los que resulten responsables, es sumamente fuerte, está basada en presunto secuestro, extorsión y hasta es probable que lavado de activos” detalló.
Finalmente, el supervisor de operaciones Jean Pierre, indicó que logró salir de la barcaza retenida y se embarcó en un “ponguero”. “Estuve secuestrado porque cuando uno es llevado a un lugar donde no quiere ir, está secuestrado.
Además, el diálogo se rompió porque el intermediario lo que más le interesaba pedir, eran los 2 millones de soles para dejar libre la nave. “Nos vamos a las buenas o a las malas” nos dijeron. El monto que pedían era exorbitante” contó el supervisor de operaciones.





