Notándose aún en los sentimientos políticos ciudadanos la perplejidad causada por la decisión de la dirigencia del triunfante movimiento Fuerza Social, de ir solos a la contienda al igual que en las pasadas elecciones municipales, podemos asegurar que el escepticismo cunde en la opinión pública, pues Fuerza Social es suficientemente sabido, no es grupo político que mueva masas, sino un fenómeno de esos que sólo afloran en competencias eleccionarias internas o locales sin llegar a rozar siquiera mínimamente el sentimiento ciudadano nacional.
Que Fuerza Social puede haber cometido un error de cálculo político, es algo que lo dirán las elecciones, sin embargo es preciso recalcar que Lima no es el Perú y eso debe pesar en los sentimientos de los electores que a última hora se auparon al furgón de Fuerza Social y que podrían desistir de otorgar nuevamente su voto, si perciben en la decisión de los directivos de Fuerza Social, e inclusive en la de Susana Villarán, algo así como un tufillo a soberbia, luego de haber triunfado por décimas en una competencia a la que llegó casi a última hora dándole al certamen electoral ese ingrediente del que tanto gusta el elector peruano, eso es contraponer hacia el puntero del acto electoral, al candidato que menos chance presenta.
Conocida ya la decisión de Fuerza Social de ir solos a la contienda electoral nacional, surge la interrogante más crucial, ¿Quién en Fuerza Social puede aglutinar un capital electoral que permita suponer un triunfo?. Si tomamos en cuenta que Susana Villarán logró el triunfo, no por acto de alguno de sus seguidores, sino por sus propias cualidades persuasivas, tendríamos que hilar muy fino para encontrar en el contingente de Fuerza Social un ejemplar que posea similar o mejor perfil que Villarán y que logre apuntar al triunfo con plena confianza, pero la respuesta a tal posibilidad, sale de inmediato, hasta ahora no hay quien presente tales cualidades. ¿Lo encontrarán?





