“Queremos que Loreto cuente con un mayor presupuesto por el hidrocarburo que sacan de nuestro territorio”, expresó el dirigente indígena Daniel Saboya, se señala en una nota informativa difundida esta semana en nuestro diario desde la ciudad de Iquitos.
“Queremos que se utilice la extracción petrolera de mejor forma y no aceptar lo que está estipulado en la ley de distribución actual, lo que rechazamos porque no es aceptable que no se programe para Loreto un mayor presupuesto. Queremos que todo eso cambie porque la mayoría de lotes petroleros están en Loreto”.
Le sobra razón a la dirigencia y pobladores indígenas de las comunidades ubicadas en los distritos petroleros. En primer lugar siempre el centralismo de Iquitos se llevó el mayor porcentaje de los ingresos del canon petrolero y desde hace muchos años solicitan la redistribución de beneficio económico por extracción del recurso natural.
Así, el centralismo de Iquitos que absorbe igual que el de Lima, ha impedido el desarrollo de sus provincias y distritos, y que ahora pagamos las consecuencias con una ciudad desordenada, con un crecimiento improvisado debido a la migración del campo en busca de mejores condiciones de vida, sobre todo de estudios y actividades económicas más rentables.
En el gobierno de Iván Vásquez se incrementó el canon en 15% más y lo exhibieron como un gran logro cuando en realidad solo refleja nuestra carencia de liderazgos con visión, porque quienes estuvieron en la lucha inicial por el canon petrolero recuerdan que la demanda era el 50% y nos contentamos con un flaco 10% por el hidrocarburo. Después nadie, ni políticos, ni sociedad civil replanteamos fuertemente para que ese beneficio llegue por lo menos al 30%.
Son ahora las organizaciones indígenas cansadas de la extrema pobreza, sin mejorar la calidad educativa, de vida, y de oportunidades de desarrollo en las tierras ancestrales que los vio nacer, se han ajustado bien las pretinas y le están dando una cuadrada al gobierno central, pero se han dado cuenta que solos, solo seguirán haciéndole un “rasguñito” a un aparato estatal que conoce la exigencia de una nueva negociación por el presupuesto por hidrocarburos.
Atrás quedó la época de los pocos ilustrados mestizos y los nulos ilustrados indígenas como para debatir en igualdad de condiciones académicas y con experiencia de nivel mundial porque los indígenas también se codean con sus similares internacionales para capacitaciones y coordinaciones. Ellos están llamando a la unidad histórica mestiza e indígena. Por primera vez en objetivos comunes y en beneficio de todos y todas de Loreto. A cruzar los dedos para que se haga realidad.
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Flaco hidrocarburo
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