- Los damnificados continúan retirando escombros y apelan a la solidaridad para reconstruir aunque sea de manera provisional.
Devastados por la tragedia, pero aferrados a la fe de volver a empezar como el ave fénix, los familiares que lo perdieron todo en el voraz incendio registrado la madrugada de ayer continúan removiendo los escombros de lo que fueron sus viviendas, en un esfuerzo silencioso por recuperar algo de entre las cenizas.
Desde las primeras horas de la mañana del 31 de diciembre, hombres, mujeres y niños se unieron a trabajadores de la Oficina de Participación Ciudadana (OPAC) para realizar labores de limpieza. Con palas en mano, los damnificados intentan despejar el terreno y rescatar algún objeto que haya sobrevivido al fuego, pese a que la mayoría de pertenencias quedó completamente destruida.
El siniestro arrasó con 17 casas construidas, en su mayoría, con material rústico, dejando a numerosas familias sin techo, sin ropa y sin enseres básicos. Entre fierros retorcidos, maderas calcinadas y cenizas aún calientes, los afectados recorren lo que quedó de sus hogares con la esperanza de hallar algo que pueda ser reutilizado.
La escena es desoladora. Algunos vecinos lograron rescatar apenas documentos personales, mientras otros no pudieron salvar absolutamente nada. La pérdida material se suma al impacto emocional de ver reducido a escombros el esfuerzo de años de trabajo y sacrificio.
Miluska Marichi, una de las damnificadas, contó que recibirá el Año Nuevo en medio de esta desgracia, pero agradeció a Dios por haber logrado rescatar con vida a sus hijos. “Lo material se puede volver a conseguir, pero la vida no”, expresó visiblemente afectada.
La madre de familia señaló que el incendio ocurrió de manera repentina y que solo tuvieron tiempo de ponerse a salvo. Indicó que el miedo y la desesperación marcaron esos minutos, pero que ahora intentan mantenerse firmes para salir adelante por el bienestar de sus familias.
Asimismo, Miluska agradeció el apoyo brindado por vecinos solidarios y por algunas autoridades que se hicieron presentes tras la emergencia. Destacó que las muestras de ayuda les devuelven un poco de esperanza en medio de la adversidad.
Con las maderas y algunos materiales donados, las familias damnificadas intentarán levantar ramadas provisionales que les permitan protegerse del intenso calor que se registra en la ciudad. Mientras tanto, esperan una ayuda más integral que les permita reconstruir sus viviendas y retomar, poco a poco, sus vidas tras el incendio.
(K. Rodriguez)





