Parecieran decir que la paciencia tiene un límite. Es lo que una vez más podemos observar en la lucha por mejoras en sus pueblos, por parte de las organizaciones indígenas. Si bien ellos tienen sus diferencias de opiniones hasta de formas de llamar la atención del Estado, coinciden en que la riqueza petrolera les ha traído más desgracia que beneficios.
Por ello, se entiende que las cuatro cuencas, las cinco cuencas y otras federaciones indígenas que no están en ninguna de estas dos representaciones de pueblos étnicos, también vienen reaccionando en lo que consideran la explotación irresponsable del petróleo.
La semana pasada tras reclamaciones de atención se reunieron en la zona de Tipishca los representantes de las cuatro cuencas y el presidente del Consejo de Ministros-PCM, César Villanueva, para continuar el diálogo de la solución a los problemas planteados y por resolver en las comunidades indígenas que agrupan.
En el caso de las cinco cuencas, tiene un poco más de treinta puntos de agenda, pero han considerado solo centrarse en dos: Agua y Salud. Conscientes del alto grado de contaminación en los ríos como el Pastaza, últimamente impactado en un tramo diferente al de hace más de 20 años en la quebrada Capahuari, afluente del mismo Pastaza, cuyos efectos negativos siguen vigentes.
Las cuatro cuencas se mantienen en diálogo, mientras las cinco cuencas han iniciado un paro indefinido desde el viernes 7 del presente mes con movilización en defensa de los territorios de los ríos Marañón, Chambira, Pastaza, Corrientes y Tigre. Han roto el diálogo con el Estado.
Esta es la realidad de los pueblos organizados en cuencas, mientras la Federación de los Pueblos Indígenas de la Cuenca del Río Morona, hace dos días hizo público que iniciará una paralización indefinida el próximo jueves 20 de setiembre, exigiendo el retiro definitivo de la empresa petrolera del Lote 64 por daños irreversibles causados al río y sus territorios como consecuencia de derrames de crudo. Dieron un plazo de 15 días que vence la fecha de inicio de la mencionada paralización.
Sustentan que la actividad petrolera generó impactos irreversibles. “Nuestros territorios están devastados, la población se encuentra muy enferma”, señalan en un pronunciamiento dirigido a las autoridades políticas, militares, policiales, eclesiásticas, civiles y a la opinión pública.
Indicaron que el Estado peruano y la empresa petrolera no cuentan con ningún plan de acción efectiva para mitigar o contrarrestar estos graves impactos y pese a ello continúan expandiendo la frontera petrolífera. “Los pueblos exigen la paralización total de la actividad de la empresa petrolera”, conforme se escribió en un Acta de Asamblea. “Queremos vivir en paz y con dignidad. No al abuso de las empresas petroleras. No a la contaminación”.
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Exigen retiro definitivo
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