Las inversiones verdes generaron mucha expectativa en el país. Qué está pasando actualmente con este negocio que parece poco importar al gobierno de turno porque se conoce que hasta la fecha no hay normas tributarias definidas y la compra-venta (por ejemplo de bonos de carbono), es un proceso entre privados.
Así como este negocio que se basa en nuestros bosques, existen otros, cuya normativa está en el aire y grandes empresas mundiales en enganche con otras nacionales están haciendo millonarios negocios a costa de lo que la naturaleza nos brindó y que por derecho de origen nos pertenece, y deberíamos ser los más interesados en que se regule y nos beneficie como un Canon por Bonos de Carbono, por ejemplo.
En este tema tendríamos que saber cómo está Loreto, porque la Región Ucayali ha acumulado un sabor amargo donde según una investigación del grupo periodístico Ojo-Público y publicado en el diario La República, la empresa “Bosques Amazónicos” ha conseguido financiamiento millonario en dólares para trabajos de reforestación.
Sin embargo, en contraparte, “Bosques Amazónicos” se comprometió a entregar créditos de carbono generados en sus proyectos por un valor en cada bono de carbono de $ 0.5 dólares, mientras que los precios de cada bono de carbono eran de $ 5 dólares en EE.UU y $ 52 dólares en Europa.
El entendimiento de estos negocios mundiales es muy complicado, pero nos dan una idea. Hay investigaciones avanzadas como lo realizado por la Policía Internacional (Interpol) y explica que están evadiendo impuestos utilizando esta modalidad de negocio. Así una empresa subsidiaria en un país en desarrollo vende sus bonos de carbono a un precio muy bajo a una sociedad en un paraíso fiscal sea en Islas Caimán o Suiza, la cual a su vez vende aquellos bonos a un precio muy alto a una empresa matriz. Está sucediendo dice la Interpol en la Amazonía peruana.
El caso “Bosques Amazónicos” de la Región Ucayali podría ser una muestra ante el descuido del Estado peruano que no ha tomado en serio los negocios verdes de los cuales, tenemos referencia, se benefician directamente naciones como Ecuador y Costa Rica, que como empresas estatales impulsan este tipo de forma de ingreso a sus arcas públicas.
La Sunat calculó el 2014 que $ 350 millones de dólares no declararon y la evasión de impuestos al Estado peruano se calcula en $ 105 millones de dólares. Esto acaso explicaría la forma tan fácil de entregar miles de hectáreas de bosques para “reforestación” a privados, cuando es una responsabilidad del Estado.
Para tener una mayor idea de los millones que representa el valor de nuestra naturaleza, la empresa “Bosques Amazónicos” hipotecó otros de sus terrenos que tiene en Ucayali a empresas extranjeras: “Campo Verde II” y “Selva Maestra” por $ 40 millones de dólares y “Marianita” a $ 11.4 millones de dólares. Así, urge replantear la entrega de grandes extensiones de terrenos para reforestación ¿Y qué esperan para actuar los congresistas amazónicos?
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Evasión de tributos verdes
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