Desde inicios de la lucha de los pueblos indígenas, las autoridades del gobierno central (hacia donde trasladaron sus reclamos), empezaron con la firma de actas de cuanta reunión realizaban, al punto que las organizaciones llegado un momento se negaron a firmar más de dichos documentos.
Entonces avanzaron un paso más en el trámite que fue el establecimiento de plazos para el cumplimiento de sus reclamos, pero, corrieron igual suerte que las actas por lo que una vez más el rompimiento del diálogo denotó en mayores protestas.
Para entonces la Presidencia del Consejo de Ministros -PCM, tácitamente admitió su fracaso en la resolución de las exigencias desde los pueblos y dieron un giro hacia las gestiones de las municipalidades y gobiernos regionales, que en gran parte gestionaban proyectos y que los mismos estaban en la agenda de la protesta indígena.
La idea entonces fue impulsar los proyectos que aparecían en la lista de reclamos, lo que ha venido funcionando mejor, pero es cuando la PCM saboreó sus propios entrampamientos en los diversos Ministerios del Estado, lo que generó nuevas protestas.
En la actualidad como que varios proyectos se han encaminado, lo que representa una especie de tregua en las negociaciones entre las organizaciones indígenas, específicamente, y es cuando la protesta mestiza viene siguiendo la ruta señalada y mediante protestas exige diálogo con la PCM que concentra a todos los Ministerios, por donde pasan todos los proyectos de desarrollo.
El último caso fue de Nauta y luego vino de Datem del Marañón. En Nauta el diálogo con la PCM fue el reciente miércoles y se han establecido acciones concretas para la solución de los reclamos, además que hubo un nivel interesante de información sobre proyectos que están en las fases previas a la ejecución. Los mestizos tendríamos que reconocer que la lucha indígena nos allanó el camino hacia los gobiernos centrales de turno, indolentes.
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