- Expresó una de las vendedoras ubicada al interior del mercado de productores.


Ayer se pudo confirmar las declaraciones de la regidora de la municipalidad de Maynas Celeste Montes, quien advirtió sobre la falta de iluminación a un lado del centro de abastos. Justamente ayer casi hubo incendio debido a que existe una cantidad de cables viejos y expuestos.
Se pudo confirmar una contradicción más, de las que varias veces se observan en Loreto. Siendo que se han gastado muchos millones de soles en el susodicho mercado para mejorar la calidad en la venta de productos, así como para salvaguardar la vida de los estibadores y comerciantes que suben su carga desde la parte baja; es inaceptable que en ese aspecto todo siga igual.
El puente de ingreso y salida al mercado, por la parte posterior, sigue cerrado debido a que aún DICAPI no autoriza a la municipalidad para que pueda ser transitado. Mientras tanto, los estibadores, pasajeros de rápidos y comerciantes, siguen caminando como “hormigas” sobre un puente improvisado de tablas. Ni siquiera es un puente. Son tablas puestas una sobre otra, que se convierten en un camino delgado absolutamente peligroso.
La basura, cuando no, expuesta sobre las aguas del río Itaya, afeando la vista hacia la naturaliza amazónica. tal cual lo expresó la regidora Celeste en sesión del concejo municipal. Están los baños aparentemente limpios, porque al pasar por el lugar ya se perciben malos olores. Quienes cobran el ingreso, no quisieron dar mayores detalles sobre el destino de los cobros que realizan.
Las vivanderas, famosas por sus caldos y sus ricos platos del día, han sido ubicadas en el segundo piso del mercado. Todo el tiempo están atentas a las personas que llegan para ofrecerles sus potajes. No hay gran afluencia como antes.
“Acá estamos en un paraíso perdido”, expresó una de ellas. Dando a entender que están en un mejor lugar, pero que la afluencia aún no es la esperada porque no se abre el puente antes mencionado, porque al abrirse el flujo de gente será mucho mayor por la zona.
Aún hay muchos quioscos cerrados, el lugar se percibe un poco “desolado”, pero hay confianza en que poco a poco los usuarios empezarán a acudir a comprar lo necesario para la alimentación y otros artículos. También existe una playa de estacionamiento, que por ahora no cobra ni un sol. Igual el primer ambiente donde venden racimos de plátanos y otros.
Se espera que OPIPP o la municipalidad, puedan hacer las gestiones urgentes para lograr el permiso de DICAPI, para que se mueva la economía en ese lugar. De lo contrario será como una “novia bonita” en espera del novio que nunca llega.





