La lucha creciente de las comunidades nativas desde hace 20 años, manifestando sus preocupaciones como un derecho fundamental a la vida, respecto al deterioro progresivo de las condiciones humanas en sus territorios ancestrales ante las múltiples carencias visibilizadas y escasamente atendidas por el Estado.
A pesar del tiempo transcurrido y los avances inmensurables del conocimiento científico y tecnológico, no puede tener una línea de acción para un abordaje real y creíble, para alcanzar una altura de soluciones de múltiples dimensiones para satisfacer progresivamente a un territorio multicultural y visiones de desarrollo diferente.
El Plan de Cierre de Brechas que expresa el máximo esfuerzo del gobierno para alcanzar un futuro deseable, al plantear soluciones desde su la realidad territorial, medidos por una relación de atención en la provisión exclusiva de servicios esenciales, no será suficiente para apaciguar los conflictos sociales presentes y futuros en un terreno donde las condiciones de vida son infrahumanas.
La creencia que la inversión en una unidad física (escuela, posta médica, caminos, puertos, energía, agua y otros) es suficiente para plantar condiciones de vida diferente, no conlleva a una paz social.
Y la vida continuará y las luchas, desde el territorio, no pararán, seguirán en protesta porque la visión occidental y su forma de intervención no pueden romper las cadenas de 49 años de desprecio a la vida y al futuro de sus ciudadanos.
En ese ritmo, desde el mes de marzo hasta finalizar el mes de setiembre 2020 (ocasionados por la pandemia y los conflictos sociales), la actividad petrolera de los cuatro lotes de producción en Loreto estuvo paralizado 688 días medidos en días de producción, estimándose una pérdida por un valor de US$148 millones y los beneficiarios del canon petrolero dejaron de percibir una renta total por un valor de s/ 73 millones, sin considerar otros puntos.
Hoy el Lote 95 ya se encuentra en actividad desde el 30 de setiembre, mientras que la Estación 5 continúa en conflicto sin la opción de garantizar la continuidad de la actividad petrolera.
Mientras que no existe una clara política planificada de intervención y abordaje a un territorio de múltiples necesidades, visiones y manifestaciones, las causas indígenas estarán encadenadas a un largo historial de desilusiones y de desconfianza de sus propias instituciones. La lucha continuará.
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