Conocer que se tenga que hacer una movilización nacional contra la desnutrición y anemia infantil, no contra el alto índice de corrupción instalada en las instituciones públicas que justamente generan que los recursos del Estado no lleguen a beneficiar a la población que se desarrolla, en el más endeble e inaceptable marco vulnerable de sobrevivencia.
El cuerpo se escarapela al tener conciencia que en nuestro país donde se habla de un «desarrollo» cada vez más sostenido, existan más de 400 mil niños menores de cinco años con desnutrición crónica y UN MILLÓN con anemia. Muy triste, inaceptable, cruel e indignante realidad peruana. ¿Qué se puede esperar de esa generación? Muy poco.
Se señala el próximo martes 27 de enero como fecha del evento participativo a fin que las autoridades asuman el compromiso –una vez más- de priorizar el combate contra los dos males mortales que penden como una espada de «Damocles» sobre los miles de niños peruanos, donde lamentablemente los loretanos aportan un gran porcentaje.
Y las autoridades antes de continuar prometiendo que priorizarán ese combate, lo que deberían hacer es comprometerse monolíticamente a no tocar ni un solo sol utilizado para atender a los pueblos vulnerables. Eso sería mejor. Además de la actitud desprendida que deben asumir frente a su problemática. No ocultando la cabeza como el Avestruz, cuando se ve a muchos de ellos trabajando para no morir de hambre en el día. Cuando se les ve en las calles abandonados, indefensos, olvidados.
Es por eso que las declaraciones de uno de los fiscales de prevención del delito respecto a esa realidad, han generado críticas ácidas para el Ministerio Público. Cómo es posible que haya dicho: «La fiscalía, policía de familia y Demunas, son entes autorizados para hacer esos trabajos, sino que a veces no lo hacemos por la misma labor recargada que tenemos, a veces sin apoyo logístico. Debemos salir a las calles pero el apoyo logístico es todo un problema. Yo por ejemplo, estoy aprovechando que la camioneta está libre», declaró a la prensa.
Vergüenza ajena, sí señor. ¿O sea, el fiscal no puede actuar a favor de la niñez si no tiene una camioneta para ir por la calle? ¿No hay motocarros o motos? Una falta de desprendimiento para con los niños olvidados, realmente escandalosa. Agregó que a veces no actúan para velar por ellos porque su agenda está recargada además de la falta de apoyo logístico. Como si los niños y niñas de Loreto, no deberían estar como primer punto en la agenda fiscal.
Lo de la falta de logística trae a la memoria lo expresado hace tiempo cuando sus colegas permitieron la libertad de los dos sujetos que mataron a un empresario, al decir que no contaban con impresora para la documentación. Todo eso, Dr. Valdez Hirene, debe cambiar por el bien del Ministerio Público, de los niños y el pueblo en general.
Lo Último
Es como para morirse de la vergüenza…
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