Los apagones y cortes intempestivos de energía eléctrica se han convertido nuevamente en parte de la vida cotidiana de los ciudadanos de Iquitos. De pronto, las luces se apagan, los negocios quedan paralizados, los equipos eléctricos quedan expuestos y las familias tienen que soportar la incertidumbre de no saber cuándo regresará el servicio. Lo más preocupante no es solamente que ocurran cortes, sino que estos se produzcan sin una explicación clara y oportuna para quienes pagan puntualmente por un servicio que debería ser continuo y confiable.
Cuando la población reclama, comienza el conocido juego de pasarse la responsabilidad. Electro Oriente señala a otra instancia, mientras que desde el otro lado se devuelve la responsabilidad hacia Electro Oriente. Al final, nadie asume nada y el usuario queda en medio, pagando las consecuencias de una deficiente coordinación. Es un verdadero círculo vicioso que no soluciona el problema y que demuestra una preocupante falta de responsabilidad frente a los miles de usuarios de Iquitos.
En una ciudad como Iquitos, donde muchas actividades dependen directamente de la electricidad, un corte intempestivo no es un asunto menor. Afecta a bodegas, restaurantes, talleres, oficinas, mercados, centros de salud, instituciones educativas y hogares. Un apagón de pocos minutos puede significar pérdidas para un pequeño negocio y, cuando los cortes se repiten, el perjuicio se multiplica. Nadie debería tener que aceptar como normal que su actividad económica o familiar dependa de cuándo decidan restablecer el suministro.
Lo mínimo que puede exigir la ciudadanía es información. Si existe una falla técnica, una emergencia, mantenimiento o algún problema externo, las empresas e instituciones responsables deben comunicarlo con claridad. Y si existe una responsabilidad compartida, que se diga de frente. Lo que resulta inaceptable es que mientras Iquitos permanece a oscuras, las entidades involucradas se dediquen a intercambiar comunicados y a devolverle la pelota a la otra, como si el usuario tuviera que convertirse en árbitro de una disputa que no le corresponde.
La responsabilidad empresarial y pública no consiste solamente en cobrar recibos o explicar el problema después de ocurrido. También significa prevenir, coordinar, informar y responder ante las consecuencias. Electro Oriente y las entidades que intervienen en el sistema eléctrico de Iquitos tienen que sentarse y encontrar una solución conjunta, porque la población no tiene por qué conocer las competencias internas de cada institución. Para el usuario, la realidad es mucho más sencilla: paga por electricidad y espera recibirla de manera segura y estable.
Iquitos merece un servicio eléctrico acorde con las necesidades de una ciudad que crece y que no puede seguir viviendo entre apagones, cortes intempestivos y explicaciones cruzadas. Ya basta de pasarse la pelota mientras los ciudadanos soportan las consecuencias. Si existe un problema, que se identifique al responsable; si son varios, que trabajen juntos; y si hay que invertir o corregir deficiencias, que se haga. La población no necesita excusas ni un juego de responsabilidades: necesita luz, continuidad y una respuesta seria.
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