Ante un nutrido auditorio, la Corte de Loreto ofreció la conferencia «Los Crímenes del Putumayo. Calumnias y Medias Verdades» en el auditorio municipal del distrito de Alto Nanay.
El público, en su mayoría jóvenes entusiastas y conscientes, conoció a través de la conferencia del juez Aristóteles Álvarez la historia de los límites de nuestro país.
Asimismo, se profundizó en el período del Caucho, desmitificando que este fenómeno de producción económica inició en nuestro país, siendo que surgió en Colombia. Al respecto, la Guerra de los Mil Días en Colombia (1899 – 1902) ocasionó el debilitamiento de la vecina Colombia, propiciando la salida del caucho desde el Putumayo. Durante este conflicto, las empresas extranjeras controlaban la región amazónica sin mayores obstáculos, aprovechando las rutas fluviales hacia Perú, y la falta de regulación gubernamental.
De otro lado, con sustento en fuentes primarias y un estudio histórico riguroso, se constata que los presuntos crímenes contra la población nativa del Putumayo y Caquetá, atribuidos principalmente a Julio C. Arana en su condición de empresario cauchero, obedecieron a factores de orden geopolítico, económico y comercial.
“Sobre el caso se han escrito ríos de tinta por escritores serios, así como por charlatanes. También se hicieron novelas truculentas como la colombiana La Vorágine (1924), de José Eustasio Rivera, agente del gobierno colombiano, pagado para denostar contra los intereses peruanos. Este escritor reportaba periódicamente a dicho gobierno sobre el avance de su “trabajo” para recibir su estipendio; lo que está ampliamente acreditado.
También debe resaltarse el llamado Libro Azul Británico elaborado por el Comisionado de la Corona Inglesa Sir Roger Casement, quien se desempeñaba como Cónsul ingles en Belén do Pará (Brasil).
El Informe de este personaje está plagado de relatos salidos de su febril imaginación, procurando revivir su experiencia en el Congo africano; señalando hechos no comprobados (como los miles de muertes de nativos), para consignarlos como si lo fueran. En realidad, su trabajo se sustenta en dichos de súbditos barbadenses (semi esclavos, descendientes de esclavos traídos de África, que trabajan en plantaciones de caña de azúcar británicas), que fueron reclutados en la Colonia Inglesa de Barbados para cubrir la falta de mano de obra para cumplir tareas de seguridad en el área de explotación (en el Putumayo) de la empresa Peruvian Amazon Rubber Company. Esta empresa fue constituida en 1907 en Londres y Nueva York. A estos súbditos analfabetos les fueron atribuidos todo el imaginado retrato de barbarie construido por Casement para denostar los intereses peruanos.
El alegato presentado por Julio C. Arana, en la investigación abierta por el Parlamento inglés por los presuntos crímenes cometidos en el Putumayo, desmentía detalladamente cada una de las acusaciones y revela el complot urdido contra el Perú en un escenario de grave peligro para el interés geopolítico nacional.
La Corte de Loreto continúa impulsando la promoción de valores cívicos e identidad regional desde la difusión de la historia del Perú y de la Amazonía.






