Primum non nocere
(Ante todo no hagas daño)
Por: Dr. Cesar Ramal Asayag
Especialista en Medicina de Enfermedades Infecciosas y Tropicales
Durante años, el Perú fue considerado un país libre de transmisión endémica de sarampión. Sin embargo, en 2026, la noticia volvió a encender las alarmas sanitarias: el Ministerio de Salud (MINSA) emitió una alerta epidemiológica nacional ante el riesgo de reintroducción y circulación del virus, una enfermedad altamente contagiosa que muchos creían superada.
El primer caso confirmado del año se reportó en la semana epidemiológica 04 de 2026: un ciudadano peruano de 40 años, con antecedente de viaje a Marruecos, fue diagnosticado con sarampión, siendo catalogado como un caso importado. Posteriormente, se confirmó un segundo caso en Lima Metropolitana, lo que incrementó la preocupación por una posible transmisión local. Frente a ello, el MINSA emitió la Alerta Epidemiológica AE-CDC N.° 003, reforzando la vigilancia nacional y ordenando acciones inmediatas de control.
Pero la situación no quedó allí. En abril de 2026, la alerta se intensificó en Puno, donde ya se reportaban varios casos confirmados y sospechosos, con evidencia de transmisión comunitaria. Incluso algunas fuentes señalaban más de 17 casos confirmados hasta la semana epidemiológica 13, y posteriormente un aumento aún mayor en la región sur del país.
El sarampión debe preocupar
Porque es una de las enfermedades más contagiosas que existen. Una sola persona infectada puede contagiar a entre 12 y 18 personas susceptibles. Se transmite por gotas respiratorias al toser, estornudar o incluso hablar, y puede causar complicaciones graves como neumonía, encefalitis, ceguera e incluso la muerte, especialmente en niños pequeños, gestantes y personas inmunosuprimidas.
Además, el problema no es solo nacional. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que la región de las Américas presenta un riesgo muy alto debido al incremento sostenido de casos. Entre 2025 y las primeras semanas de 2026 se notificaron más de 22 mil casos en el continente, lo que aumenta la probabilidad de importación del virus hacia países que habían logrado controlarlo.
Durante los últimos años:
Perú había mantenido la eliminación del sarampión gracias a campañas masivas de vacunación. Los últimos brotes importantes ocurrieron años atrás y fueron contenidos mediante cercos epidemiológicos. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 dejó una peligrosa consecuencia silenciosa: la caída de las coberturas de vacunación infantil.
Miles de niños no completaron su esquema regular, especialmente la vacuna triple viral (SRP: sarampión, rubéola y paperas). Esa brecha inmunológica ha permitido que enfermedades previamente controladas encuentren nuevamente población vulnerable.
No es casualidad que hoy también se observen rebrotes de tos ferina, difteria y otras enfermedades inmunoprevenibles. El problema no es que el virus “regrese”, sino que nosotros dejamos de estar protegidos.
Qué hacer:
La respuesta sigue siendo la misma: vacunar.
El MINSA ha establecido como meta alcanzar una cobertura mayor al 95 % en menores de cinco años, reforzar la notificación obligatoria de casos en menos de 24 horas, activar equipos de respuesta rápida y asegurar pruebas diagnósticas oportunas en todo el país. Además, informó la disponibilidad de más de 500 mil dosis de vacuna contra el sarampión para fortalecer la prevención.
Pero la responsabilidad no recae solo en el sistema de salud. Los padres deben verificar el carnet de vacunación de sus hijos. Los adultos jóvenes, especialmente quienes viajan al extranjero, también deben revisar si cuentan con esquema completo. El personal sanitario debe sospechar y notificar oportunamente. Y la ciudadanía debe entender que vacunarse no es una opción individual: es una barrera colectiva.
Una lección que no debemos olvidar
El sarampión no debería volver a ser noticia en el Perú. Su reaparición no representa solamente un problema infeccioso, sino una advertencia sobre nuestras debilidades en prevención, cobertura sanitaria y confianza en las vacunas.
Reintroducir una enfermedad prevenible siempre será más costoso que evitarla.
La pregunta no es si el sarampión volvió. La verdadera pregunta es: ¿estamos preparados para impedir que se quede?
Referencias:
- Ministerio de Salud del Perú. (2026, febrero). Minsa emite alerta epidemiológica ante riesgo de reintroducción y circulación de sarampión en el país. Gobierno del Perú. https://www.gob.pe/institucion/minsa/noticias/1361498-minsa-emite-alerta-epidemiologica-ante-riesgo-de-reintroduccion-y-circulacion-de-sarampion-en-el-pais
- Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades. (2026). Alerta epidemiológica AE-CDC N.° 003-2026: Riesgo de importación, reintroducción y circulación de sarampión en el Perú. Ministerio de Salud del Perú. https://epipublic.dge.gob.pe/uploads/alertas/alertas_20262_30_145806.pdf
- Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades. (2026). Situación epidemiológica de sarampión en el Perú – Semana epidemiológica 13. Ministerio de Salud del Perú. https://epipublic.dge.gob.pe/uploads/alertas/alertas_20265_07_234809.pdf
- Perú21. (2026, febrero). Segundo caso de sarampión confirmado en Lima este año. Perú21. https://peru21.pe/lima/segundo-caso-de-sarampion-confirmado-en-lima-este-ano/





