- Muchas de sus riquezas son llevadas al país vecino.
“Cuatro cosas mueven su economía: pesca, madera, narcotráfico y oro. Dos actividades legales y dos ilegales” cuentan en la zona. Pero lo expresan en voz baja, como queriendo que nadie los escuche. Y es que cada poblador cuida su vida, sobrevive en una provincia tan ancha, como al parecer ajena. Acechada.
Ajena porque las riquezas sacadas de su territorio en gran cantidad se van para foráneos. Las dragas pululan sin que las puedan erradicar definitivamente. Aunque hace años no se registra un operativo importante para la destrucción de las balsa-tracas; la verdad es que cuando éstas son descubiertas si el operativo es del lado peruano, los explotadores las mueven al lado colombiano. Si son del lado colombiano, mueven las máquinas hambrientas de oro al lado del río peruano.
Llegar hasta El Estrecho/Putumayo en lancha, demanda como unos 15 días. Por ello es que el traslado de combustible y productos de primera necesidad hasta esa zona fronteriza se hace tan difícil y vuelve todo tan escaso que al final, todo termina costando el doble y hasta el triple que en Iquitos.
Ejemplo; en Iquitos una bolsita de platanitos “Persa” cuesta 50 céntimos, allá vale 2 soles. Y es mejor acompañarla con una gaseosa colombiana a 3 soles que comprar una nacional. Las vivanderas y amas de casa, prefieren comprar gas colombiano a 110 soles que contienen más de dos balones juntos, de los conocidos en Iquitos.
Hoy con los pasajes en avioneta subsidiados por el Estado a 60 soles ida y 60 soles vuelta; se puede llegar a la lejana frontera en solo 35 o 40 minutos. Sin embargo, la carga tiene un costo significativo por lo que llevar productos hasta ese lugar, no es muy atractivo. El aeródromo sigue igual que hace una década, si bien es cierto le han dado mantenimiento a la pista que es lo principal, en sí el espacio para esperar y controlar a los que viajan, no ha sido mejorado.
Las calles de El Estrecho sí han sido pavimentadas, mejoradas. Muchas viviendas muestran algo de prosperidad, comercios varios que era mejor no preguntar un poco más. Antenas por todo lado, sin embargo, no cuentan con Internet se tiene que pagar 5 soles por una hora de Wife. No hay redes sociales si no pagan los 5 soles. Sí se reciben llamadas telefónicas de las diversas operadoras de telefonía.
Del inmenso río Putumayo sacan la especie Arahuana, que allá la venden a 4 soles y en el extranjero la compran a 30 o 50 dólares cada individuo. El Paiche no tiene veda por lo que lo extraen todo el año para consumo del pueblo.
El río se tragó la mitad del mercado, por lo que ahora vienen construyendo uno en zona alejada al corazón de El Estrecho, a un monto de 5 millones de soles. Los casos que llegan a la comisaría y la fiscalía que está ubicada en el primer piso de un hotel; en mayoría son de violencia contra la mujer. Pese a ello, se ve a madres jóvenes atendiendo a tres hijos pequeños.
El local de EsSalud, algunos mencionan que sería mejor que lo anulen porque no presta ningún servicio en la zona, todos los enfermos van al centro de salud del Minsa. Un gasto inútil, dicen los asegurados. La luz eléctrica la siguen dando por horas, sin embargo, las discotecas siguen funcionando hasta que se vaya el último cliente, como narró una jovencita.
Una discoteca está ubicada a media cuadra de la comisaría de El Estrecho, la otra a dos cuadras (dicen que es administrada por un suboficial del ejército por lo que no pasa nada) y pese a quejas de algunos que señalan que incluso los jóvenes salen y se van a tener relaciones entre la maleza ubicada al lado de la discoteca, no la cierran.
“Sí hacemos operativos en las discotecas y colocamos multas cuando pasa la hora” dice uno de los oficiales de la comisaría. Al preguntarle sobre el rompimiento del protocolo de bioseguridad en la cancha donde todas las tardes las mujeres juegan fulbito y el público apuesta (sin mascarilla de por medio); el oficial responde que no tienen pruebas rápidas para hacerles, tampoco tienen espacio para llevarlos a un calabozo.
Es decir; allá la mascarilla anticovid, ya fue.
Por su parte el alcalde de El Estrecho/Putumayo Humberto Fuentes Tello, al preguntarle el por qué más para en Iquitos que en su provincia a fin de ver todas esas situaciones, mencionó que era porque tenía que hacer gestiones para el desarrollo de la provincia.
“Tenemos que ir a Iquitos para hacer gestiones ante los ministerios y lograr apoyo de diversos proyectos necesarios para el desarrollo fronterizo. Ya se habrán podido dar cuenta del tremendo problema de conectividad que tenemos acá” declaró.
¿Y las fuerzas armadas hacen operativos, hablan que el Putumayo está lleno de narcotraficantes y dragas que sacan oro del Perú y pasa por Colombia cuando los descubren?
-Bueno, pienso que cada institución tiene su servicio de inteligencia y hacen su trabajo. Nosotros como autoridades informamos y ellos son quienes hacen las acciones. Creo que ellos deberían responder sobre ese tema, nosotros por seguridad no podemos hacerlo.
Hay gente que probablemente se dedique a actividades ilícitas, por lo que el Estado y el comando de las fuerzas armadas serían los llamados a observar ese tema.
Opinó el alcalde, agregando de otro lado, que los diversos cambios de presidentes del país, habían perjudicado los avances logrados con los ministros para mejorar el tema de conectividad. “Contamos con proyectos emblemáticos y ahí tienen la documentación, ojalá no se pierdan y así nos ayuden a desarrollar el Putumayo. Ni siquiera podemos tener luz las 24 horas del día” menciona. En el Estrecho solo hay un carro elegante, es del Serenazgo. Se le ve estacionado, nunca recorriendo las calles, no hay combustible suficiente.
Y así seguirá el Putumayo, prácticamente en manos de extractores ilegales foráneos que le “chupan” toda su riqueza. Que se llevan el oro al mejor estilo español, mientras que sus hijos sobreviven a punta de plátano y yuca.
Otros que infestan zonas con hoja de coca para la PBC, que les rinde millones de dólares al comercializar sin que estén asustados que el gobierno peruano impulse operativos de magnitud, con toda la logística a fin de erradicar los posibles laboratorios de droga. Todo eso…y mucho más pasa en el extenso Putumayo.
(Luz Marina Herrera L).










